Presentación
La letra ausente. Revista de micropolítica y subjetividad
El inicio del siglo XXI nos encuentra ocupados con el asunto de la subjetividad y en la disputa por ese territorio, tanto en las llamadas colectividades como en el individuo mismo. La condición mundial actual de dominio neoliberal, una versión nueva de lo que gestaron como orden social los originales mercaderes que ascendieron al poder en el siglo XIX, ha traído consigo perversiones terribles para la vida social en casi todo el mundo, que han impactado en el campo de la subjetividad de manera significativa. Pobreza y violencia como nunca antes, deterioro insospechado de la naturaleza, imposición vía la fuerza de verdades únicas en el hipócrita discurso del respeto a la diversidad. Hoy todo se ha vuelto mercancía desechable y fuente de lucro, la vida misma, la propia integridad de los individuos y de los pueblos.
El desgarramiento del sujeto parece ser en el campo de la subjetividad el efecto más pavoroso que se nos presenta en la vida del día a día. El desgajamiento de la existencia de pueblos y personas en el territorio de la subjetividad, adquiere forma de desestructuración entre los imperativos de la vida y las posibilidades para enfrentarlos; sucede entre sus deseos y la imposición institucional de efímeros modos de ser auspiciados por los mercaderes que echan toda la culpa al mercado, de prescripciones envueltas en el discurso embustero de la autonomía y la responsabilidad biográfica de las decisiones individuales. Este mundo que ha promovido por todos los medios la veneración a la competencia, la disputa, como el medio más poderoso para vivir la vida, para disfrutarla y para generar progreso, ha creado la mayor posibilidad de autonomía social de la historia, pero también ha gestado en sus efectos cotidianos la más patética vulnerabilidad para las personas y sus formas organizadas de vivir.
Este mundo, las sociedades occidentales, ha enloquecido. Por una parte, este enloquecimiento emerge en los modos en que resolvemos la existencia depredando todo territorio que pueda significar ganancia patrimonial privada. Por otra, enfermando, enloqueciendo, a los que osan vivir en el desvío, en la deriva, en fuga de este mundo perverso de primacía mercantil.
En este número presentamos textos que discuten este enloquecimiento. Que lo discuten poniendo la mira en la urgencia por cambiar el estado de cosas que dan vida a esta existencia disparatada.
QUERIDAS Y QUERIDOS COMPAÑEROS NUESTROS
-A MANERA DE CELEBRACIÓN-
Amadas y amados amigos nuestros, queridísimas y queridísimos compañeros de viaje; con este número de la Letra Ausente nos sacamos un diez. Con él refrendamos nuestro compromiso de insistir por el lado de lo que hace falta decir, o volver a nombrar, si con ello atizamos rumbo y tiento por el lado de lo que ponga el hombro para advenir diversos más allá del amo-esclavo que nos imponen ser desde nuestra más temprana y demandante edad; lo que no es fácil ni se encuentra o alcanza como deseo cumplido, ni a la vuelta de la esquina.
Como hombres y mujeres estamos atravesados por la falacidad o el falo que deseamos ser; las mujeres por hoy también tienen con qué y no son pocas las que presumen, como logro de sus luchas, aquello que confirma la tenencia que suponen tener; de los hombres qué decir, ilusionan impotentemente ser La Verga, como sinónimo de serlo todo y tenerlo todo, que no faltaba más.
Ante esta dimensión de realidad, a la que cada uno hemos sido arrojados y en la que cada uno a de hacer el trabajo que le corresponde para liberarse de estos tan profundos y radicales determinantes, como hombres y mujeres también nos corresponde liberarnos de nosotros mismos y de esa tan sutil imposición que nos hace someternos y poner al otro, a través de las más diversas e insospechadas actitudes, al servicio de los más “nobles” y siniestros intereses.
De lo que se trata es de liberarnos del amo-esclavo que también somos, insistiendo en ir más allá de ellos a través del ejercicio de nuestra soberanía y, por ella, a través de la puesta en acto de nuestra rebeldía, como aquello que nos convoca por el lado de la creación.
La compleja realidad económico-política que estamos viviendo aquí en nuestro país reclama lo mejor de cada uno para estar atentos e impedir sumarnos al infame y violento espectáculo de nuestra propia degradación; la última maniobra de los perversos que usurpan el poder pretende que, como sociedad civil, carguemos la cuenta de nuestro malestar a los narcos, como si estos fueran los causantes de todos los males que ellos, desde la panista partidocracia que instalaron al servicio de su propio beneficio, no han dejado de agudizar ni de multiplicar.
Se sabe -sólo basta escuchar los corridos que celebran sus acciones- que los narcos como forajidos de un Estado de derecho, pervertido y deslegitimado, han sido convertidos y celebrados como una especie de héroes “malditos” que los niños quieren ser y los jóvenes y adultos, en algunas regiones del país, incluyendo Michoacán, no dejan de miran con asombro y envidia
¿De dónde que los narcos, frente al rotundo fracaso de los militares para someterlos a los imperativos del poder, quieran echarse encima o poner en contra de ellos a la sociedad civil?
Lo que muestra la jugada como jaque al descubierto es que las televisoras, y el coro de los mass media al servicio del podery de sus propios intereses, sin ninguna certeza arrojada por investigación alguna, se encargaron, ilegal y criminalmente, de manipular en el imaginario social la certeza de que el crimen organizado, léase los narcos, son los responsables del tan artero asesinato. ¿Qué sigue? ¿La criminalización de los más pobres? ¿Acabar con los “malditos mal nacidos”? ¿El fascismo sin máscara?
¡Resolvamos!
La solución a los problemas suscitados por la posesión del cuantioso capital generado por la droga, no es otro que el de la legalización de su consumo y la tan urgente y necesaria restitución, por la vía de los hechos, del Estado de derecho en el país.
Queridos lectores y colaboradores, queridas compañeras de viaje de aquí y de allá, que la apuesta sea el veinte que nos haga caer en tentación y luego el treinta. No se olviden que la letra ausente es de quien la trabaja y que es amorosamente necesario hacerla caer, una y otra vez hacerla caer, intentando escribirla y releerla sin cesar de insistir en hacerla caer.
Con un llamado a sumar grupas y grupos
La letra ausente
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