No.10 JULIO-SEPTIEMBRE 2008    TEMA: TRASTORNAR Y CONTROLAR: La psiquiatrización como perversión del Estado     REVISTA DE MIROPOLITICA Y SUBJETIVIDAD 
la letra ausente Revista de micropolítica y subjetividad

 

 

Federico García Lorca

Federico García Lorca

Federico García Lorca

Federico García Lorca

Federico García Lorca

Federico García Lorca

 

 

SECCIÓN: AULLIDO

TEORIA Y PRÁCTICA DEL CUERPO

Por: JOSUÉ VEGA LÓPEZ

 

 

teoría y práctica del cuerpo I

 

teoría del cuerpo

en la poesía latinoamericana y la francesa las palabras han jugado un papel extraño: nos preguntamos qué significado tienen, qué hay entre la palabra y lo que nombra; por ello es de tanta importancia para nosotros la metáfora, el símil. para la poesía, por ejemplo, esa distancia, ese abismo entre símbolo o signo y cosa es un mar distinto. ¿el lenguaje directo o indirecto? ¿la línea recta o la curva? ¿el cuerpo abierto o cerrado?

 

práctica del cuerpo

el aliento de tu boca se levanta. el aire se levanta. tus pezones se levantan con el aire. vuelan los ojos al lugar que señalas con el pecho. línea recta, línea punteada desde tus senos hasta la mirada que te contempla. breves pausas te dan tiempo para respirar del movimiento de un árbol, del parpadeo de una ventana, del crisparse de mis manos. una urraca en tus ojos negros. unos dedos en tu rodilla izquierda. tu piel es la ventana que abro. alguien canta adentro. una boca semiabierta, bragueta descompuesta, ropero palpado en la oscuridad. tropiezo en tus pestañas. te digo cualquier cosa al oído para besar ese cartílago. las yemas de los dedos. tu espalda eléctrica. tu aliento enciende como una lámpara.

 

busco el interruptor entre tus piernas:

 

la luz cae como un relámpago. te veo toda por un instante.

 

y la noche de nuevo.

buscarte en el sueño. mis branquias a tu aliento, pez del cuarto oscuro. cinturas y nalgas y brazos y esquinas que beso.

 

resquicios de simona.

 

teoría y práctica del cuerpo II

 

teoría del cuerpo

para José Lezama Lima: La semejanza de una imagen y la imagen de una semejanza, unen a la semejanza con la imagen, como el fuego y la franja de sus colores. En realidad, cuando más elaborada y exacta es una semejanza a una Forma, la imagen es el diseño de su progresión. Y es cierto que una imagen ondula y se desvanece si no se dirige, o al menos logra reconstruir un cuerpo o un ente. Ninguna aventura, ningún deseo donde el hombre ha intentado vencer una resistencia, ha dejado de partir de una semejanza y de una imagen; él siempre se ha sentido como un cuerpo que se sabe imagen, pues el cuerpo al tomarse a sí mismo como cuerpo, verifica tomar posesión de una imagen. Y la imagen al verse y reconstruirse como imagen crea una sustancia poética, como una huella o una estela que se cierran con la dureza de un material extremadamente cohesivo. Pues solamente de la traición a una imagen es de lo que se nos puede pedir cuenta y rendimiento.

 

práctica del cuerpo

el fuego y la franja de sus colores. tu piel y el grosor del tacto. el crepúsculo, cuando es rosa, se ancla en tu piel como un tatuaje erizado. tus senos son velas erectas. prefiero verlas apagadas a quedar ciego en su velamen. vuelo de una imagen que es ave incandescente. entro en tu crepúsculo a besar sus árboles de luz. tu fuego y tu franja de colores. calorífera vena del cielo, te inyecto mi dosis diaria de imágenes para que anochezcas en una metáfora que se columpia en el sueño.

 

teoría y práctica del cuerpo III

 

teoría del cuerpo

para george perros (parís, 1923): nunca escribimos lo que somos capaces de escribir. así pues, escribo para un escritor que tal vez seré yo mismo, aunque no precisamente. le doy ideas, directivas. le someto todo lo que me parece interesante, todo lo que recojo. un día, cuando le dé la gana, tendrá que seleccionar. en cuanto a mí, si alguna vez llego más allá de cinco páginas, sin ruptura de ritmo, sin distracción tajante del hilo, es porque me dormí sobre el papel.    Por ello es de tal importancia el instante frente al tiempo (como una línea continua e inacabable). nada está inmóvil. hay en la postura del francés una reflexión acerca del mecanismo interno del lenguaje, naturalmente polifónico, multidireccional e inesperado incluso para aquel que lo produce (pensemos en la libre asociación que nos lleva por caminos que ni nosotros imaginamos, o los pensamientos más íntimos e insospechados que continuamente relegamos, escondemos o maquillamos). como un heredero crítico de los postulados surrealistas más experimentales, y que colindan con la búsqueda de un flujo de pensamiento más lúcido en tanto más desordenado o incontrolado, georges perros trasciende con sus papeles pegados este intento surrealista porque su literatura no nace de la inconsciencia sino del balanceado equilibro entre intuición y razón, más cercano a alberto savinio que a breton, aunque mucho más fragmentario. así se nos muestran sus textos: fracturados, quebrados intencionalmente en los lugares que permiten al lector seguir el curso del pensamiento que han desatado los apuntes (maliciosamente inofensivos o casuales) con los que perros nos provoca constantemente. probablemente eso mismo pase con los cuerpos, con la mirada que se vuelve tacto, apunte, testigo del deseo o la admiración. pasajero que, aburrido, voltea a cualquier lugar y ve, sin quererlo y de pronto, la desnudez de unos ojos que despliegan sus alas como un cuervo de fosforescencias rojizas, y que van a posarse en su mirada ahora agitada, sudorosa, expectante.

 

práctica del cuerpo                                                                 

nunca he tocado como soy capaz de tocar. sobre esa verdad está edificada tu participación en el escenario que derruimos y reconstruimos con nuestras palabras.

 

ayer te besé el centro de gravitación.

 

y tú henchiste eléctricamente la ausencia de color en tus ojos. y la respiración de mi sueño fue parpadeo de isla tragada por el mar. hay un temblor maniatado en dos pieles que se besan. y solamente la palabra bajo el párpado puede desatarlo. contra toda lógica carnal, mis palabras te han tocado intensamente hasta donde soy capaz de tocar. a reserva de besar tus cartílagos (músculos del sueño) y la humedad de tus rincones, respiración de los vulcanólogos (entrepierna, axilas, el tambor de tu oído), es una avenida sin pavimentar este tocar sin tocarnos. quien diga que simona no es una palabra hermosa no ha entrecortado la respiración de tus aes, no le ha bajado el brasier a tus haches mudas como el dedo erecto que recorre tu oreja despierta a la noche. quien no sepa humedecerte la ve labiodental, no ha tocado como soy capaz de tocar. simona cuerpo, metáfora de simona, poros fiebrosos en la piel del sueño. ese curvada, ese que pega su fricción al reptar de mi lengua símil, lengua pregunta, lengua topo de tu orgasmo. te busco y encuentro una palabra alargándose por todo el suelo del cuarto oscuro en el que bostezas con una o mayúscula que penetro sin prisa. pedazos, fragmentos y letras de simona.

 

como un ala se despliega la noche desde tus ojos.

 

La Letra Ausente
 www.laletraausente.com

 

LA TRAMA DEL OTRO
EL OMBLIGO DEL PODER
COLOQUIO DE SOLILOQUIOS
AULLIDO
EL NICHO DE LO ABSURDO
DE CUERPO PRESENTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 menu 1