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No.10 JULIO-SEPTIEMBRE 2008    TEMA: TRANSTORNAR Y CONTROLAR: La psiquiatrización como perversión del Estado     REVISTA DE MIROPOLITICA Y SUBJETIVIDAD 

 

la letra ausente revista de micropolitica y subjetividad
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SECCIÓN: EL NICHO DE LO ABSURDO

INTENTOS DE SUICIDIO CAUSADO POR MEDICAMENTOS PSIQUIÁTRICOS: UN TESTIMONIO*

 

A CCHR, Comisión de Ciudadanos por los Derechos Humanos:

20 de Septiembre de 2008.

 

Mi Nombre es Marcela, nacida en la Ciudad de México. He tenido 4 intentos de suicidio, más el de los 11 años; dos no de gravedad, uno de bastante gravedad y el último en el cual casi pierdo la vida. Pero los hechos específicos los contaré más adelante como fueron sucediendo; lo que quiero comentar ahora, es que en esos momentos yo no sabía por qué o qué era lo que me orillaba hacerlo, ahora lo sé con exactitud y tengo todas las pruebas de que estos intentos de suicidio no fueron porque yo tuviera alguna Enfermedad Mental o que algún Desbalance Químico en mi cerebro o que éste funcionara mal, como me llegaron a decir. Tampoco  por alguna Enfermedad Mental como Bipolaridad u otra, como me diagnosticaron, lo cual diré más adelante con secuencia de los sucesos.

 

Por medio de esta carta, en completo uso de mis facultades mentales,  me dirijo a ustedes con mi Testimonio, haciendo de su conocimiento todos los terrores que pasé en muchos años de tantos tratamientos psiquiátricos, y sufrimiento y no sólo para mí, que pude gracias a mi valor y fortaleza salir adelante y decir ¡Basta!, sino también por mi familia y por mucha gente que está aún en manos de las personas que aquí denuncio. Estoy cien por ciento segura que yo no tengo la culpa de todo lo que contaré  a continuación. De toda la Negligencia Médica de la cual fui víctima, especialmente desde el año 2006 a la fecha. Aquí mencionaré los nombres de los médicos responsables a los cuales quiero denunciar, que fueron culpables de poner mi Vida, mi Salud, mi Estabilidad Emocional y Psicológica, en peligro; infringiéndome un enorme Gran Sufrimiento Físico, Emocional, Psicológico y Económico; por sus actos Negligentes, con Falta de Ética Profesional, Avaricia, Robo, hasta Secuestro, reteniéndome en contra de mi voluntad y sin fundamento en la Institución Mental llamada C.A.S.A (Centro  Avanzado de Salud Anímica), donde fui Maltratada Físicamente, Psicológicamente, Emocionalmente, Económicamente; por Diagnósticos equivocados y por consiguiente Tratamientos  Contra-Indicados, etc. Tengo documentos originales de toda la información que escribiré a continuación.

 

Empezaré por mi infancia. Mis recuerdos más remotos cuando mi mamá me sobaba las piernas por tanto dolor, mi mamá cuenta que le dijo el pediatra que los dolores eran por el crecimiento. Cuando cumplí 11 años que tuve mi primera menstruación, ésta se  interrumpió  por 6 meses, mi mamá me llevó a un Ginecólogo y me recetó hormonas y no sé si alguna droga psiquiátrica. Mi menstruación regresó en abundantes sangrados,  intensos cólicos menstruales, como dolores de estómago fuertes, diarrea, estreñimiento, dolores de cabeza, mi sistema inmunológico se afectó; siempre me sentía muy débil, mareada, era propensa a tener continuas laringitis y bronquitis, alergias; hasta la fecha subo y bajo de peso sin control a causa de tantas drogas psiquiátricas y otros medicamentos. A los 11 años fue mi primer intento de suicidio, ¿qué sabe una niña de esa edad, para quererse matar y no vivir más? Esto a causa del efecto del medicamento que me dieron.

 

Transcurrieron así 5 años sin otros problemas más serios. Era yo una adolescente que hacía mucho ejercio: nadaba, patinaba, jugaba muchísimo tenis de 2 a 4 horas diarias; tenía muy buenas calificaciones, amistades etc., pero a los 16 años un día empecé a tener mucho dolor generalizado por todo el cuerpo, principalmente en los hombros, brazos, cabeza, cara, piernas, hasta el triste hecho de no poder ni cargar una paleta de hielo, menos correr, jugar tenis, ni cualquier actividad que requiriera de esfuerzo físico. Empecé a tener dificultad para mis estudios escolares. Ahí empezó mi verdadero sufrimiento, no sólo por  los problemas y dolores  físicos, sino porque mis padres me empezaron a llevar con doctores, primero a Medicina General, los cuales me decían que mis problemas eran por el crecimiento o por el sobrepeso o que no tenía nada físico que todo era psicosomático, diciéndome o insinuándome que era hipocondríaca, que quería llamar la atención o que tenía Depresión. Luego me mandaron con Psicólogos y Psiquiatras,  ahí los conocí y también conocí la palabra Depresión, misma que me diagnosticaron, junto con otros “problemas emocionales” recetándome un montón de “medicamentos” como antidepresivos, sedantes, tranquilizantes, ansiolíticos, todos esos “medicamentos”  o drogas, que estos “especialistas” recetan nada más porque sí, sin saber cuál es el verdadero problema que tiene el paciente y más en mi caso: no sabían por qué estaba yo tan mal físicamente. Estos Psiquiatras con sus drogas me sumergieron y me pusieron cada vez peor física y emocionalmente hasta el peligro de mi vida, por todos los efectos secundarios, por negligencia médica, ignorancia, falta de ética profesional, inconciencia o peor aún por pura y vil avaricia.

 

Así, a mis 16 años mi desempeño escolar fue más difícil por lo mismo. Inicié una carrera la cual nunca pude terminar en mi desesperante estado físico; mis terribles dolores de piernas y espalda. Los doctores decían “Que todo era Psicológico” así que me seguían mandando con Psicólogos y Psiquiatras los cuales seguían envenenándome con todo tipo de drogas psiquiátricas. Todo sin ninguna prueba de laboratorio científica y sin diagnóstico certero.

 

De los 25 a los 40 pasé por varios doctores generales, reumatólogos, urólogos, ginecólogos, gastroenterólogos y psicólogos. Varios, la mayoría no podían diagnosticar correctamente, de hecho muchos me trataron irresponsable y negligentemente. La gran mayoría sin encontrar la razón real de mis trastornos físicos, razón por la cual fui sobre medicada innecesariamente, hasta llegar a perder la movilidad, los ovarios y finalmente la matriz (en 3 operaciones) Además de causar fuertes problemas respiratorios, digestivos, urinarios y del sistema reproductivo. Estos doctores en su incapacidad de encontrar mi verdadero problema físico, constantemente me mandaban al psiquiatra, argumentando que todo era un “problema mental”.

 

Por lo que me trataron varios psiquiatras. Cada uno diagnosticaba y medicaba sin bases científicas. Y como estos pseudo científicos acostumbran; NUNCA curan nada. Y en mi caso no fue la excepción. Sólo me sobremedicaron con drogas psiquiatricas que agravaron terriblemente mis problemas físicos y por ende emocionales. Además me causaron cosas como sufrimiento, ataques de pánico, ticks y movimientos involuntarios casi permanentes, alucinaciones auditivas y visuales. Todo esto a causa de los terribles efectos secundarios. Como los intentos de suicidio, siempre tristes y duros para el que lo intenta y los que lo rodean. Lamentablemente ningún psiquiatra escuchó ni tomó en cuenta los efectos que padecía por la medicación. ¡Caray ¿que no saben los efecto secundarios de los medicamentos!, ¡¿por qué dejarme sufrir tanto?! ¿Será sólo por dinero, ó por maldad? (Esto solo me lo pregunto ahora, en ese momento aún confiaba).

 

En 2006 me recomendaron para las alucinaciones que sufría a la Psiquiatra Juana Jiménez, en 20 minutos me diagnosticó Bipolaridad. Haciendo caso omiso de mis terribles experiencias con las drogas psiquiátricas que me habían mandado antes, me llenó de nuevas drogas psiquiátricas, para el nuevo “diagnóstico”; Bipolaridad del tipo 2. Le preguntaba cuánto tiempo iba a pasar para aliviarme, me dijo que No Sabía con seguridad; primero dijo que un año, luego que hasta cinco años. Yo le decía que me seguía sintiendo muy mal y ella me daba unos medicamentos, no funcionaban y me daba otros y así cambiaba o a otra combinación. Una vez noté que se me empezó a caer el cabello a mechones, pensé que si seguía así me iba quedar calva, se lo dije y le dije que tenía que ser por alguno de los medicamentos nuevos que me estaba dando y ella sólo decía que no, se justificaba con X ó Y cosa, hasta que le exigí que me quitara el medicamento causante e inmediatamente dejo de caérseme el cabello. Seguía el ir y venir de medicamentos, en otra ocasión empecé a tener un movimiento involuntario, severo y permanente en mi perna derecha, hasta no poder ni conducir auto por los temblores. Ahora sé que varias drogas psiquiatritas dejan tick y movimientos involuntarios permanentes.

 

Un día empezaron los pensamientos suicidas, cada vez más fuertes, que sola traté de controlarlos. La psiquiatra, aún cuando sabía que era efectos de los medicamentos, no lo tomaba en cuenta ni me ayudó.

 

Hasta que el pensamiento suicida ya era incontrolable, una tarde pensé “ya basta”, “no me quiero morir, pero no encuentro otra salida, ya no puedo más, nada ni nadie me ayuda siempre es lo mismo”. Era un gran sufrimiento emocional y desesperación infringido por todos los daños de los  medicamentos. Esa tarde  dije “sí voy a tratar de suicidarme de nuevo esta vez tiene que ser definitiva, no puede haber errores”, más sin embargo seguía negándome a hacerlo, pero fue más fuerte que yo. Así que me fui a  la farmacia y compré $4,000.00 pesos en fármacos, mismos que la Dra. Jiménez me recetó en ese año.

 

En mi cuarto encerrada, en Agosto 5 del 2007, fue uno de los sufrimientos más terribles y una de las agonías más grandes que he tenido en mi vida, me tomé como 5 cervezas, empecé a sacar todas las medicinas de sus envolturas, con sufrimiento, todavía luchando por no hacerlo, pero ya no tenía control, ni lo quería tener, así que de un jalón empecé a tomar de montón en montón, vomité, ya estaba demasiado mareada para seguir sacando las medicinas de sus envolturas (nada más de recordarlo me dan ganas de vomitar); va a ser algo que no olvidare jamás. Ya muy mareada y casi inconsciente me acosté y me tapé y ya no supe de mí. Mis papás, por más que trataban de entender por lo que pasaba, no podían realmente concebirlo, si no lo hacían los especialistas, menos podía pedirles a ellos que nunca habían pasado por algo ni remotamente parecido. Tomé todos los fármacos como a las 4 de la mañana y quedé inconsciente, por alguna razón mi papá fue a llamarme,  al ver que no le contestaba y tenía seguro la puerta pensó “mi hija ya trató de suicidarse otra vez”, en la desesperación abrió a puerta y me encontró casi muerta sin respirar, ¿se imaginan para mi padre lo que fue ese dolor y sufrimiento, su desesperación de no saber qué hacer? Empezó a gritarle a todo el mundo sobre todo a mi mamá. Ella llegó y empezó a gritar y llorar desesperada; le dijo a papá que me diera respiración de boca a boca mientras ella buscaba una ambulancia, cosa que me salvó la vida. Me llevaron al Hospital San José, ahí me hicieron quién sabe qué tantas cosas. Y milagrosamente desperté como al tercer o cuarto día, en terapia intensiva. Me cuenta mi mamá que hasta me tuvieron que hacer una limpieza estomacal con carbón. Me tuvieron que entubar a un pulmón artificial y estaba entubada por todos lados. No les daban esperanza de vida a mis padres y hermanos, les decían que si por un milagro me salvaba quién sabe cómo iba a quedar, ya que no sabían cuánto tiempo había estado sin respirar y qué tanto daño habían hecho las drogas a mi cerebro. La desesperación de mis padres, su sufrimiento, la agonía y el miedo eran infinitos, peor que un infierno. Además la cuenta del hospital estaba ya siendo estratosférica. La Dra.  Jiménez no había estado conmigo, se había tenido que ir de viaje a Canadá y me había puesto en manos de la Dra. Mara López, que era experta en Bipolaridad. Esas eran “las excelentes y magníficas recomendaciones” de la Dra. Juana Jiménez. Mi pobre madre no se imaginaba con quien estaba tratando, y en quien había depositado la salud, vida y seguridad de su hija. Ella ingenuamente confiaba que era lo mejor para mí.

 

Como al segundo día, mi mamá me dijo que me iban a poner una enfermera particular además de las del hospital en la noche para que me ayudara todo el tiempo, después mi mamá me confesó que esa había sido una orden de Mara López , para que no me fuera a tratar de suicidar ahí en el hospital. Fue el primer engaño y la inocente de mí que lo creí. Quiero pedir una disculpa si de aquí en adelante a Mara López no la vuelvo a nombrar Doctora ya que es un nombramiento que no merece en absoluto.

 

Como el segundo día conocí a Mara López, me la presentó mi mamá, pensé que ella me iba ayudar. Me dijo que lo que había hecho era muy grave, que necesitaba atención Psiquiatrica inmediata, en una Clínica Mental donde me iban ayudar, que tenía  Bipolaridad y muy severa. Muy alegre me dijo que habían encontrado una de las causas a mi depresión, que la perdonara si estaba muy alegre, pero que era algo magnífico el haber encontrado ese “Diagnóstico”: Trastorno Metabólico (otro más de los tantos diagnósticos falsos), que eso se curaba con una dieta y con medicamentos, que lo había descubierto la Dra. Felipa Torres, una Endocrinóloga, que las dos iban a trabajar juntas para ayudarme. Mara López en ese momento era sumamente amable, cariñosa, hasta hablaba y miraba con tanta bondad: me sentí muy bien con ella. Me dijo que saliendo del hospital San José me iba internar en una Clínica Psiquiatrica, sin ir a mi casa, le pregunté varias cosas para cerciorarme del lugar. Ella dijo que iba a estar bien, que no era un manicomio, que iba a estar a salvo, protegida y cuidada.  Que podría ver a mis a papás todos los días de 5 a 7 p.m. Que podría hablar por teléfono con ellos todo el tiempo que quisiera y hasta que me dejaría fumar, pues ella era como la abuelita consentidora, que me daba permiso de fumar todo lo que quisiera. Acepté internarme.

 

Me dijo que la Clínica se llamaba C.A.S.A., que no era un hotel de 5 estrellas, pero que era limpio y excelente para lo que necesitaba, que ahí me iban a dar terapias que me iban ayudar mucho. Haciéndome pensar que tendría terapias que me ayudarían con mi problema Bipolar depresión, suicidios, etc. Ahí me darían la dieta que necesitaba para el Trastorno Metabólico, que ella ahí tenía internadas a dos personas una señorita de 21 años y una señora casada; que eran lindísimas y ya les había contado de mí y me iban a estar esperando. Que ella iba a ir a recibirme en la noche para darme la bienvenida y ver que estuviera bien instalada. Ella desde el Hospital San José me empezó a medicar con muchos medicamentos ó drogas psiquiátricas de todo tipo, algunos de los cuales mencionaré más adelante. Mientras platicábamos llegó Felipa Torres y me la presentó. Era muy simpática y agradable. Me dijo más o menos de lo que trataba el Diagnóstico de Trastorno Metabólico, que iba hacer una dieta que ella me iba a dar y que me iba a dar medicamentos para esto (todos estos medicamentos que me dio, me dieron unos problemas tremendos sobre todo gastrointestinales que ni ella ni Mara López hicieron caso cuando les decía lo que me pasaba). 

 

Del Hospital San José, mis papás me llevaron directo a la Clínica C.A.S.A, Centro Avanzado de Salud Anímica, Padre Mier No. 1015 Pte., en Monterrey N. L.,  Tel: 83-45-74-48. Al llegar, en el estacionamiento, les dije a mis papás, que si me lastimaban o me hacían sentir mal, que si por alguna razón estuviera en peligro  o lo que fuera, les iba a mandar una señal. Mi mamá me dijo que no lo creía, que por lo que había dicho Mara López iba yo a estar muy bien. En eso  quedamos y entramos. Ahí me empezaron a revisar todo lo que traía y me quitaron muchas cosas, las cuales Mara López nunca dijo que no podía llevar. No quise hacer caso, me fui a dar la vuelta para ver el lugar y darme cuenta de cómo era y si todavía podía echarme para atrás, pero hasta ahí no vi nada que me hiciera hacer eso, me hicieron firmar mi ingreso, me despedí de mis papás y me fui a platicar con las demás internas al área de fumar. En la plática tristemente me di cuenta de muchas cosas y de tantas mentiras que me había dicho Mara López para meterme ahí. No pedí cigarro por que no los había llevado aún mi papá. Me preguntaron porque estaba ahí. Me dijeron que el lugar era pésimo, todo lo que debía ó no hacer, que no debía hablar con como 5 de las internas de ahí porque eran peligrosas, violentas y le daba por golpear; que ahí amarraban a las que se ponían violentas o problemáticas y si se ponían peor las encerraban en un horrible cuarto en el sótano, completamente insalubre lleno de excremento y orines y quién sabe qué tanto les hacían. Una que otra de las chicas ya habían estado ahí y decían cosas horribles (quiero decir que esto no me consta ya que yo nunca estuve ahí afortunadamente). Les pregunté qué terapias había, que si había terapias de grupo, para ayudarnos, a lo que ellas respondieron riéndose, ¿Cuáles terapias? sólo hacemos manualidades y viene una señora a hacernos subir y bajar escaleras 25 veces y unos ejercicios de coordinación y meditación; que había una psiquiatra ahí de planta por las mañanas pero que sólo estaba de adorno ya que se sentaba y no hacía nada y una Dra. de medicina general en las tardes. Me dijeron también que una de las enfermeras era una desgraciada sádica, que tuviera cuidado de ella, al parecer era jefa de turno de la noche. Después de haber oído todo eso, empezó mi pánico y mi  desconfianza hacia Mara López, al rato vi por la ventana que teníamos abierta para que saliera el humo del cigarro, que llegaba mi papá con mis cigarros, esta ventana daba al estacionamiento, de ahí se veía perfectamente quién llegaba y quién se iba. Le dije “Papá sácame de aquí ya me contaron todo lo que pasa y es horrible, hay mujeres violentas etc.” yo le gritaba desesperada pero bajo para que no me fueran oír. Papá me respondió “Le voy a decir a la Dra.” yo confiaba plenamente en que mi papá me iba a sacar, que hablaría con Mara López.

 

Fui corriendo a querer hablar con mi papá a la puerta, ésta tenía una ventana, había una enfermera ahí, era la desgraciada y sádica, llamada Jaquelín. Me dijo de manera horrible que tenía “terminantemente prohibido hablar con mi papá, que no podía hablar con nadie” que “estaba incomunicada totalmente hasta nuevo aviso”. Sentí desesperación, tristeza, pánico infinito y una terrible desilusión ya que hasta ahí todo lo que había dicho Mara López, había sido una total mentira, un infame engaño para recluirme ahí, como un secuestro.

 

Como pude le grité a mi papá que me sacara de ahí, pero respondió lo mismo que le diría la Dra. Me urgía un cigarro para los nervios, me dijeron por la ventana de la enfermería que sólo tenía derecho a tres al día, les dije que Mara López me había dicho que podía fumar todo lo que quisiera, me dijeron que esas eran su órdenes,  ¡otra mentira más!, dije cuando llegue Mara en la noche, le comentaré todo lo que pasa, a ver por qué me dijo tantas cosas que no son reales, todavía la ingenua de mí pensé “tal vez es una confusión que se arreglará cuando venga”. Y me fui a dormir. Se supone que mis papás estaban pagando por un cuarto privado, pero me metieron a un cuarto con Nora (de 21 años, paciente también de Mara López) y una señora mayor de otro Dr., teníamos que pasar por otro cuarto, donde estaban otras internas, ahí estaban unas de las violentas y agresivas. Temía dormir ahí, no podíamos cerrar la puerta. Realmente pasaron tres días para que  Mara López fuera por primera vez, tiempo para mí eterno. Llegó a C.A.S.A., muy dulce, tierna y amable como en el hospital, pero yo estaba muy enojada. Así que lo primero que le dije fue “Tu me dijiste que esto no era un manicomio”, ella contestó furiosa y con una cara muy desagradable y amenazante “Esto no es un manicomio si quieres te saco ahorita mismo y te llevó a ver uno que sí lo es”, ahí me di cuenta que su amabilidad y ternura sólo eran una fachada, una cruel mentira, para enganchar y tener engañada a la gente. Y cautiva. Le dije también “Porqué no has venido, tú me dijiste que ibas a venirme a ver, a recibir, y que vendrías diario” a lo que ella contestó un poco menos feo “Tú eres una persona muy absorbente y posesiva y no voy a estar todo el tiempo a tu lado”. Me pregunté ¿porqué dice esto ni siquiera me conoce? además está cobrando por venirme a ver diario, es su obligación. Pero esto no se lo dije. Más tranquila le pregunté por qué sólo 3 cigarros al día. Me explicó que al salvarme la vida me había bronco aspirado y eso dañó un pulmón, pero que sí podía fumar Vantage que eran de lechuga. Yo le dije que quería hablar con mi papá para decirle que me comprara esos y otras cosas pero que no me dejaban hablar con ellos que ella había dicho que podía verlos y hablar cuando quisiera y ahí me dijo que “no iba a poder tener contacto con nadie” (sentí infinita tristeza y coraje). Ella otra vez en su pose de Amabilidad y Ternura fingida, “Yo estudie 4 años en Alemania” “y así es el tratamiento correcto para lo que hiciste.  Lo que hiciste es muy grave” (eso me lo echó en cara miles de veces, yo me sentía fatal), le pregunté que cuánto tiempo iba a pasar para que me dejara ver ó hablar con mis padres, a lo que contestó: “2 semanas”, sentí el mundo encima.

 

De ahí yo ya supe completamente lo que era Mara López y que estaba haciendo conmigo. Cuando yo les contaba esto a las internas  me decían lo que ya sabía “Esto lo hace para tenerte aquí y sacarle todo el dinero que pueda a tus papás”, también supe que si no hacía algo, si no pedía ayuda a mis papás quién sabe cuándo saldría de ahí. Así que me rebelé y empecé a confrontar, a veces ella era un ser despreciable sin máscaras sabiendo que ya no me podía engañar y otras veces intentaba convencerme con su “amabilidad y cariño”, haciéndome en todo momento creer o pensar por qué yo actuaba así con ella, porque estaba muy enferma y no sabía lo que hacía, y no entendía que era por mi bien y mi seguridad, que no me enojara con mis padres que ellos lo hacían en un “Acto de Amor hacia Mi” (cosa que repitió hasta el cansancio).

 

Mara López tenía aterrados a mis padres, decía que ella era mi única solución, mi única salvación ya que estaba muy pero muuuy grave, esto era lo que les dijo desde que la conocieron hasta el último día que la vieron, ¿Se pueden imaginar a mis padres, después de haber pasado por el terrible suceso del intento de suicidio que esta mujer les dijera una y otra vez hasta el cansancio que yo estaba sumamente grave  que tenían que hacer todo lo que ella decía sino podía yo matarme otra vez ya que estaba muuuuuy grave? Un día, como yo me la pasaba en el área de fumar ya que ahí siempre estábamos casi todas las internas platicando, vi que llegó mi papá y le dije por la ventana despacio para que no me oyeran, tenía miedo a las represalias “Papá, Mara López nos mintió en todo aquí me están maltratando no me dejan hablar con ustedes como me dijo, amarran a las gente sácame de aquí, de inmediato, por favor papá”, a lo que él solo contestaba que no me preocupara, que ellos iban a hablar con ella”. Después me dijo mi mamá, cuando ya había salido de ahí, que Mara López ya no los tenía influenciados. Que ellos hablaban con ella y querían hacer algo, pero los tenía tan engañados y aterrorizados que ella les decía una y otra vez que si me sacaban me podía matar y estaba tan enferma que ni yo sabía lo que les decía que no se dejaran engañar por mí, que el estar ahí era lo mejor. Los tenía totalmente convencidos.

 

Fueron pasando los días. Un día iba y otro no, aún yo ya sabiendo esto me quedaba esperándola hasta las 10pm o las 11pm. y aún sabiéndolo que Nora decía correctamente: “¿Marcela que no has visto ya que eso dice y no viene y si ya pasa de las 10pm o las 11pm no viene?” Un día llegó en la noche como las 11 y pico y dijo a la enfermera, con su mala manera común, que necesitaba urgentemente unas medicinas. Que en ese momento y que llamara a mis padres para que me las trajeran, que los llamaran. Los despertaron y ahí van los pobres señores mayores a esa hora a conseguir las medicinas para llevármelas. Con esto y otras cosas, fue me dije ¡Basta! y le dije a ella “Ya no eres mi psiquiatra te desconozco como tal y me vas a sacar de aquí”, se enfureció y le dijo a la enfermera que llamara a mis padres inmediatamente para que me sacaran de ahí, yo sentí un gran alivio en ese momento. Ella se fue a la enfermería a hablar con ellos y yo me quedé afuera escuchando todo. Les dijo muy molesta, “Vengan por Marcela en este momento porque se quiere ir y no coopera (de una forma muy desagradable) y yo así no me puedo responsabilizar por ella”. No sé que le habrá respondido mi mamá, pero ella en voz más suave y de preocupación y con mejor tono dijo “Marcela esta muuuy enferma, necesita atención psiquiátrica inmediata y permanente, le aconsejó Lis, (así le decía a mi mamá) que inmediatamente busquen a alguien más”. Por lo que deduje mi mamá le dijo que por favor ella se seguirá haciéndose cargo de mí,  que no me dejara, entonces ella le contestó algo así “No se preocupe yo voy a convencerla”, regresó conmigo al otro cuarto y ahí me dijo muy tiernamente “que por favor no fuera así, que ella sólo quería ayudarme”, a lo que categóricamente le repetí, “Tú no eres más mi psiquiatra, no te reconozco como tal y no confió en ti, sácame de aquí”, se volvió a enfurecer y le dijo muy feo a la enfermera que yo hiciera lo que yo quisiera que si me quería dormir que me durmiera que si no, que si mis papás no querían sacarme de ahí que buscarían alguien más que firmara mi salida”. Con esto volvía pensar “ya voy a salir de aquí” y con esa esperanza me fui a dormir, al otro día me habló como al medio día, muy linda preguntándome con mucho cariño que cómo estaba.

 

Me tenía completamente empastillada; todo el día con un montón de medicamentos que ni sabía qué eran, pero los que si sabía era el Valium de 10mg, ¡me daban 4 al día!. Una enfermera más amable me dijo lo que era, así que le contesté “¿Cómo quieres que esté?, si me tienes totalmente drogada, con 4 Valiums al día, además te repito, no eres más mi psiquiatra, no te reconozco como tal, desconfió de ti y sácame de aquí inmediatamente”, ella dejo el tonito cariñoso y en un tono agresivo me dijo “Hablamos de eso al rato que  vaya”.  Es muy importante que mencione, que yo sólo le dije eso a Mara López para que se diera cuenta que yo sabía cómo me estaba drogando y con cuantos Valiums al día, pero la realidad es que éstos no me hacían ningún efecto, siendo que a otra persona con medio está casi dormida, pero a mi tal vez no me hacía nada, por el estado crítico de alerta en el que estaba; mi instinto de supervivencia era enorme. Además siempre me tenía que estar cuidando de que alguna de las internas violentas y agresivas que estaban en ese momento ahí, no me fueran hacer algo, una de ellas que ya tenía ahí más de 3 años, tenía una fuerte fijación conmigo y me seguía a todos lados con una cara que daba miedo, yo no sabía si me podía hacer algo, ese fue uno de mis miedos más grandes, que tuviera que defender y nos amarraran a la dos como ya hasta ese entonces había visto mucho. Más tarde Mara llegó y otra vez quiso decirme, que lo pensara y la volví a parar en seco y le dije lo mismo y  volvió a quitar su máscara de buena gente y me llevó a un cuarto, pero para eso le había pedido a Nora que me convenciera de que me quedara y que era por mi bien. En el cuarto le dije si no me sacas de aquí, en algún momento saldré y te voy a denunciar con Derechos Humanos, por retenerme aquí en contra de mi voluntad, por todo lo que estoy viviendo aquí y lo que me estás haciendo”, a lo que ella inmediatamente dijo “Yo también te voy a denunciar con Derechos Humanos” y le dije “¿Tú porqué?, aquí la víctima soy yo, la que esta privada de mi libertad soy yo y maltratada. Y ella contestó “Porque me estás maltratando tú a mi” y yo le  dije “Yo no soy la que te tiene aquí en contra de tu voluntad, drogándome como me estas drogando“, y se fue.

 

Como nota menciono que la última vez que vi a Nora, las dos ya afuera, dijo estar segurísima de que Mara López, era buena a pesar de que nos contó que su esposo, con el cual se había casado al mes de salir de ahí, le había quitado un cuchillo de las manos porque se lo iba a clavar en el estómago ¿Será que Mara López, es una buena psiquiatra? ¿o fueron los efectos secundarios de las drogas “legales” que le dieron en vez de las ilegales?

 

Al otro día llegó Mara con una actitud que es muy singular de ella cínica, sádica, irónica, y sacó un papel y me dijo de la misma forma, “¿Sabes lo que es esto?, tomé en mis manos la carta y le dije no ¿qué es? Ella dijo “Es una carta donde dice que tú quedas incapacitada para salir de aquí por tu propia voluntad, quedas incapacitada para tomar esa decisión, donde tus papás me dan la autorización total para retenerte aquí el tiempo que decida y sea necesario”. En ese momento ya ni para qué les digo, me sentí la persona más desgraciada del mundo, mis padres sin quererlo, por engaños, terriblemente atemorizados creyendo totalmente en Mara López, me habían amarrado las manos para defenderme de ella y de lo que me estaba pasando en C.A.S.A. ¿Qué decía la carta?, lo tengo bloqueado completamente por la impresión, pero sí la había firmado mi papá. Después no estando ella me iban a cambiar de cuarto, porque ella había “ordenado”, que a las tres pacientes de ella nos cambiaran a un cuarto chiquitito, que se había desocupado, donde sólo cabían dos camas, a fuerza meterían las tres camas ahí, la mía  era la última apenas si iba a cerrar la puerta; cambiaron mis cosas y las pusieron en el closet. Y me dije “pediré una bolsa de plástico para guardar todo, en la noche exigiré a Mara López me saque de aquí, ¡con todo lo que están pagando mis papás por un cuarto privado!

 

Yo soy una persona muy tranquila y muy educada. Así fui a pedirle a Jaquelín, sádica enfermera, que si me daba por favor una bolsa, me preguntó ¿para qué?, pero como ya sabía cómo era, no le quería decir, le dije “por favor dame una bolsa” en completa tranquilidad, calma, educación, amabilidad. Volvió a preguntar ¿Para qué la quieres? De una manera muy desagradable, le dije “Mira sólo la quiero para guardar mis cosas, cuando venga la doctora Mara López, le voy a decir que me quiero ir y ya tener todo listo”. Se me quedó viendo muy feo y me dijo en un tono golpeado “Voy a llamarle por teléfono a tu Dra.”, le dije “Si por favor llámala”, di la vuelta y me alejé, cuando vi esta “enfermera Jaquelín”, tenía una jeringa en las manos y me dijo “que fuéramos al cuarto a ponérmela”, en ese momento me enojé demasiado y le dije “a mí no me vas a poner nada, sé que eres más fuerte que yo, pero no me voy a dejar, yo no he hecho nada para que me inyectes y me drogues, ni estoy violenta ni agresiva”. Ella me dijo, “son órdenes de la Dra. López y te la voy a poner” y le dije que “NO” y yo me fui a la área de fumar, cuando vi ya tenía encima dos enfermeros, tres enfermeras, una doctora diciéndome “que me dejara por las buenas porque eran órdenes de la Dra. Mara López”, le dije que no me iba a dejar, así que me agarraron entre todos y violentamente me inyectaron  yo no dejaba de forcejear, me lastimaron mucho, la violencia fue tremenda, es lo peor que me ha pasado en la vida, con lo que detesto la violencia y más la física. Así que le grite una grosería, yo no uso groserías, pero era tremendo lo que me habían hecho. Me dejaron todos los brazos lastimados, la inyección me dolió muchísimo, todas las internas vieron lo que me hicieron estaban muy enojadas e indignadas porque fue injustamente. Creo que Mara López no fue esa noche. Hago hincapié que ella cobró por adelantado $30,000.00 por mes, $1,000.00 diarios y no iba y cuando iba casi siempre sólo se quedaba ahí 15 0 20 minutos.

 

Un día de “ terapia” primero pasó la Nora y vi que salió muy enojada, después pasé yo con ella y le dije “Que le agradecía que me hubiera hecho víctima de semejante violencia, a lo que ella contestó: “Es que la enfermera me dijo que estabas muy violenta y agresiva”, le dije “Yo estaba muy tranquila sólo le pedí una bolsa, todas las internas y sobre todo una que estaba conmigo vio todo, ¿la llamamos para que diga lo que pasó?”, ella me dijo,  “No, no es necesario discúlpame es que la enfermera me dijo eso, ya no vuelve a pasar”. Todo esto me lo dijo en una actitud tan cínica y sádica, se veía que estaba disfrutando de lo que me pasaba y como me veía.

 

A los dos días, una de las internas sólo porque le dije algo me dio un cachetadón, lo que más estaba temiendo, no sabía en ese momento si me seguiría agrediendo, pedí ayuda pero nadie me oyó, así que sólo le sostuve las manos y cuando vi que se había calmado la solté y fui a pedir ayuda, les dije lo que me había hecho y fueron inmediatamente a amarrarla, sentía yo horrible toda esa violencia que había cuando amarraban a alguien, ¿Por qué tuve que ser parte de todo eso?, ni siquiera estaba enferma, es una terrible injusticia. Cuando Mara López llegó ese día, a saludarme con su máscara de hipocresía y amabilidad como siempre y como si no me hubiera pasado nada, le dije “Me dijiste que mi Integridad estaba a salvo y una de las internas peligrosas ya me golpeó” y ella contestó “Si ya lo sé, pero no volverá a pasar, ya hablé muy seriamente con el personal y no volverá a pasar nada de eso otra vez”.

 

Todo esto que he contado solo pasó en el transcurso de los primeros 15 días de mi llegada a C.A.S.A. Me dije “de nada me ha servido defenderme ha sido peor, mis papás se ve que están totalmente engañados por Mara López, no me van a ayudar, así que será mejor que juegue otra estrategia y haga todo lo que Mara López quiera, si no quién sabe cuándo me deje salir”.  Ya llegaba el plazo de que me dejara ver a mis papás y pensé en ser dócil, como que estaba de acuerdo Mara, ó iba a seguir teniéndome totalmente incomunicada. Le dije un día que fue “¿Mara si coopero contigo y pongo todo de mi parte, me dejas salir de aquí pronto? Se puso muy feliz, así que me dijo “ya pronto te voy a decir cuándo vas a salir de aquí y si cooperas más” y entonces le extendí la mano y le dije ¿es un trato? y ella me dio la mano y me dijo “es un trato”; le dije ya son 15 días ya me vas  a dejar ver a mis papas y me dijo que sí.

 

Mi mamá me contó después, que Mara les habló para decirles muy consternada que tenía que decirles que me habían pasado dos cosas muy feas, pero prometió que no pasaría de nuevo, que ya se había asegurado con el personal de eso.

 

Así que llego el día y la hora de visitas. Llegaron mis papás, pensé ahora que los vea, les contaré todo y trataré de que me crean y me saquen de aquí, así que llorando y desesperada les contaba todo y ellos sólo me decían, “Lo que pasa es que tú no quieres cooperar con la Dra., si pusieras de tu parte, te estarías aliviando y saldrías muy pronto de aquí, entiende que estás muy enferma y necesitas estar aquí, de ayuda Psiquiátrica”, con esto me di cuenta que yo ya no tenía salvación. Mi mamá me prometió hablar con Mara López para que me dejara salir lo más pronto ya tenía 15 días ahí no había necesidad de más; me quedé súper esperanzada en eso.  También, que en adelante mis papás iban a ir a ver a la hora de visita, a  hablar por teléfono cuando quisieran, pero yo no podía hablarles todavía y que los miércoles me iban a poder recoger y salir creo dos o tres horas y los sábados y domingos como cinco horas. Así que llego el miércoles y fueron por mi muy contentos, ellos esperaban que yo estuviera feliz, ¿Cómo iba a estarlo?, para empezar privada de mi liberta total e injustamente, pasando por todo lo que pasaba ahí adentro, totalmente privada de mi credibilidad y competencia de discernir las cosas, así que le dije a mi mamá “¿Ya hablaste con la Dra. ya me va a sacar de ahí?”, mi mamá me contestó muy seria, “Sí, ya hablé con ella y te quedas ahí el tiempo que sea necesario, ¿Qué no entiendes que estás muy enferma, que tu vida corre totalmente peligro, nosotros no podemos hacernos responsable de ti como estás, no podemos pasar por infierno que ya nos hiciste pasar otra vez al quererte matar, entiende que necesitas ayuda y la Dra. Mara sólo te la puede dar dentro de la Clínica?”. Sentí que me moría, ya todo estaba perdido, me di cuenta claramente que todo lo que yo les dijera, ellos se lo iba a ir a decir a ella y ella con sus mañas los convencería de lo mal que estaba yo y los podría a su favor completamente.

 

Ahora mis padres se sienten fatal por no haberme ayudado, a pesar de todas las veces que les mandé la clave que quedamos al entrar, todo lo que les decía que me estaba pasando, lo que me hacían ahí dentro, lo que era Mara López, por no haber confiado en mí. Así fueron pasando los días, Mara López iba cuando quería, casi siempre llegaba entre 10pm y 11pm y llegaba diciendo que estaba muy cansada y malhumorada. Las cosas seguía igual en la Clínica. Casi todas las internas peligrosas salieron, solo quedó la que tenía como 3 años internada y era muy agresiva e impredecible, un día esta interna, yo estaba dormida, fue y me arrancó la almohada diciéndome que era de ella, así que me dio más miedo no sabía que podía hacerme cuando dormía. Le preguntaba a Mara López que cuándo me iba a sacar y me decía que todavía no sabía; como a las tres semanas me dijo: “Ya sé cuándo vas a salir de aquí, pero no te quiero decir porque te vas a enojar”, le dije dime y dijo “Pero no te vas a enojar y a sentir mal, vas a salir como al mes y medio o dos”, empecé a llorar desesperada, me dijo “Ves por qué no te quería decir” y su cantaleta de siempre “Yo estudié 4 años en Alemania… Le dije por favor sácame ya tengo aquí 3 semanas, puedo ir a tu consultorio la veces que quieras y ahí hacemos lo que quieras ya no puedo estar aquí”, a lo que ella me decía, “No, solo aquí vas a estar bien atendida para lo que tienes y aquí te quedas”, eso lo oí todo el tiempo que estuve ahí encerrada, cada vez que le ROGABA que me sacara de la clínica.

 

Me dijo que iba a hacer terapias, preguntó qué me gustaría hacer, me dio varias opciones, le dije que no quería que mis papás gastaran más dinero.  Ella en una manera muy fea y cortante me dijo: “Tú necesitas de todo esto y todo el dinero que sea necesario invertir en tu recuperación está bien empleado”, yo con tal de que me sacara accedía todo, así mis papás me pagaron clases particulares diario de inglés de una hora por $8,000.00 al mes, me mando a una psicóloga para hacerme un Estudio Psicológico por creo $11,000.00

 

Siguieron pasando los días y los abusos y las humillaciones y las groserías, etc. iban y venían internas, para esto no sé a qué tiempo, Mara López llegó y me dijo que ya iba a empezar a salir a unas clases, me dió tres opciones que ella había investigado, una era computación a primer nivel, yo le dije que yo sabía computación y ella dijo que eso era lo que ella tenía y yo le dije que no iba hacer que mis papás pagaran por algo que ya sabía, ya que yo sabía mucho de computación, me dijo que entonces cocina y le dije que sí, me dijo que tenía que ser todos los días y todo el día, le dije que cocina era muy pesado que mi sobrina estaba tomando esa carrera y que ella estando sana quedaba muy cansada y a dolorida que yo con la Fibromialgia como le iba a hacer que no iba a aguantar a lo que ella me dijo “La Fibromialgia se te va a curar ya verás y con lo que yo te voy ayudar vas a estar muy bien”.

 

Mi mamá fue por mí para ver lo de la escuela; fuimos a varias pero eran muy caras, casi todas eran carreras y como ella quería diario y el mayor tiempo posible, final encontramos una que eran dos cursos, uno cocina internacional y otra panadería, eran cuatro horas al día, por seis meses, mi mamá tuvo que pagar $16,150.00; de sólo pensar en estar 4 horas diarias parada sabía lo que me iba a pasar. Para esto no he mencionado que los medicamentos que me daban para el Trastorno Metabólico, recetados por Felipa Torres eran  muy fuertes y me hacía vomitar muchísimo, los dolores de estómago eran muy terribles. Un día Mara López, llegó y me vio muy mal, además de que yo ya se lo había dicho antes pero nunca hizo nada, este día que ella sabía que en ese momento yo estaba vomitando y súper mal, desde la enfermería le dijo a la enfermera, sin revisarme, que me diera una Buscapina, pero la vomité también, así que desde la enfermería también mando que me pusieran una inyección de Buscapina, eso finalmente me paró el vomito en ese momento pero seguía vomitando cuando tomaba el medicamento. Tenía cita con Felipa Torres y mi mamá fue por mi a C.A.S.A y me llevó a su consultorio, ahí le dije “Tu me dijiste que me la iba pasar muy bien en C.A.S.A. y no es verdad, me ha ido fatal, no tienes ni idea”, ella contestó: “Mara López sabe muy bien lo que hace y si te tiene ahí es por tu bien, así que mejor velo por el lado bueno”.

 

Otro día, unos días antes de que ya fuera a salir a las clases de cocina, una enfermera nos ordenó que nos metiéramos a todas a nuestro cuarto de inmediato y cerráramos las puertas, por que iba a llegar una “Enferma muy agresiva, peligrosa y que la cosa se iba a poner muy fea”, Nora y yo nos metimos a nuestro cuarto de inmediato, pero dejamos un hoyito por la puerta para ver lo que pasaba, cual iba a ser nuestra sorpresa, ya que ya habíamos sido testigos de la violencia que habían empleado con la otra señora que habían ido a sacar de su casa secuestrándola. Esta era un chica como de 26 años, llamada María, rodeada de quién sabe cuántos enfermeros y enfermeras, en completa tranquilidad y pasividad, completamente asustada, muy bonita, nos preguntábamos ¿dónde está el peligro en esa pobre muchacha, cuál será el motivo de que esté aquí y más así con tanto enfermero? Al rato ya pudimos salir y nos fuimos como siempre al área de fumar, donde llegó María, le preguntamos por qué estaba ella ahí  y más con tanta cosa a lo que ella contesto “No sé”, le dijimos “cómo que no sabes”, ella respondió otra vez “de verdad no sé”. Nos contó que estaba viendo la televisión cuando llegaron los enfermeros y enfermeras, le pusieron la inyección a la fuerza y la sacaron de su casa, nos enseñó que tenía golpes por todo el cuerpo hechos por su marido, de unos días antes; días después le preguntamos si ya le habían dicho por qué estaba ahí y llorando desconsolada nos dijo que era porque tenía un amante; sus papás y su marido la habían metido ahí para que aclarara sus ideas, reflexionara y entrara en razón. Mientras yo estuve ahí, como ya dije el ir y venir de internas, a todas las dejaron ver al otro día de su llegada a sus familiares, menos a MÍ.

 

El lugar eran bastante deplorable, estaba lleno de cucarachas e insectos y sucio, nos levantaban las 7 de la mañana, no hacían bañarnos a esa hora, pero durante una semana nos hicieron bañarnos con agua fría ya que “estaba descompuesto el boiler” y no iban arreglarlo, yo me escabullía como podía para que no me vieran, ya que yo no puedo darme el lujo de bañarme con agua fría por ningún concepto, por la Fibromialgia y por que el sistema inmunológico lo tenía muy bajo y me podía dar ahí mismo laringitis junto con bronquitis que me dan seguido, todo esto se lo decía a Mara López, la cual nunca hizo nada.

 

Seguían pasando así los días hasta el mes y medio. Un día me ordenó que fuera a su consultorio sólo a llevarle pasteles que había hecho, le dije “tú me dijiste que saldría al mes y medio, cuándo voy a salir”, ella contestó: “el fin de semana”, así que el viernes que me fue a ver, le dije “me dijiste que el fin de semana, qué día va a ser”, ella contestó con su usual sarcasmo “No, vas a salir en 15 días más” Me puse a llorar y le dije “que ella me había dicho que ya iba salir en ese fin de semana”, y ella contestó, “El tratamiento, así lo exige y te quedas 15 días más”. Esto después lo negó; dijo que me había dicho que sólo una semana más. Así que dije ya basta, si no salgo de aquí, nunca me dejara salir esta mujer. El sábado al salir de ahí, porque me tocaba libre, fui por unas cosas y me fui directo al aeropuerto aún con un miedo terrible de que me fueran agarrar y esta Mara López fuera hacer que me metieran al cuarto del sótano por muchos días o cosas peores, yéndome fuera de Monterrey. Mara López al ver que no llegué en la noche, ya que siempre era muy puntual para regresar a la hora que me ordenaba, llamó a mis padres que estaban fuera de Monterrey, diciéndoles que seguramente ya había intentado suicidarme otra vez y lo más probable era que ya estuviera muerta, ellos lejos y sin poder hacer nada, le dijeron que llamara a mi hermana, la cual yo pensaba que se había ido con ellos; desde que la vio le dijo que yo seguramente había intentado suicidarme y ya estaba muerta, que me tenían que encontrar urgentemente. Me fueron a buscar por todas partes, a mi hermana la tenía en un estado de terror y alteración inimaginables. Mara López le dijo a mi hermana y les habló a mis padres “que si ellos daban su consentimiento que ella iba a llamar a la PGR para que dieran la orden de buscarme por todo Monterrey y sobre todo en los Hoteles, porque seguro ya estaba muerta en alguno de ellos”; mis padres le dijeron “que lo dejara ya así que si no me habían encontrado ya aparecería si no lo hacía al día siguiente entonces verían qué hacían”.

 

El domingo llegaron a Monterrey, hablé con ellos y les dije dónde estaba y que si no me sacaban de C.A.S.A, no regresaría nunca. Estaban furiosos conmigo, ya que ni por tantito me creían y estaba yo luchando por mi Libertad, mi seguridad y mi vida. Mi mamá me dijo que regresara, que me prometía que me iba a sacar ya de ahí, cosa que la verdad no creía, no por mi madre sino por Mara López de que los fuera a convencer de engañarme y volverme a meter ahí. Mi mamá me había dicho que me quedara unos dos o tres días y regresara, pero Mara López, la convenció de que regresara ese mismo día con el pretexto de que no podía dejar de tomar mis medicamentos por ningún concepto. Me aseguré una y otra vez de que no me fueran a engañar y regresé a Monterrey. Cuando iba llegando a la casa de mis papás me aseguré de no ver ninguna camioneta, ya que tenía un miedo horrible de que estuviera ahí la camioneta con los enfermeros de C.A.S.A y me secuestraran llevándome ahí otra vez a la fuerza. No había nadie. Traté en vano de que mis papás me creyeran, le dije a mi mamá que ya no quería ver a Mara López, nunca más que se diera cuenta del daño tan tremendo que me estaba haciendo pero no podía entenderlo,  así  que llorando desesperada me dijo “Por favor hazlo por mí, estoy muy preocupada por ti, solo la Dra. Mara López te puede ayudar, ella es la única que te va a poder salvar la vida, etc., etc.”. Ya saben, no puede ver a mi mamá de esa manera,  así que volví a ver a Mara López en su consultorio.Llegué muy tranquila como si no hubiera pasado nada, ella me dijo que si no le iba a decir nada y le dije que no tenía nada que decirle y me dijo que lo que había hecho era muy grave, pero que había sido muy bueno porque había luchando por lo que yo creía era justo; que había estado muy preocupada. Yo sólo me reía; ella me decía que no me riera que no era gracioso, pero para mí sí lo era, era una forma de desquitarme un poquitito por lo que me había hecho. En su tremenda soberbia nunca se imaginó que alguien tuviera la valentía de desafiarla.

 

De ahí la vi como 4 veces más, también me había obligado a ir varias veces con la Psicóloga: Patricia Robles, la que me hizo el Estudio Psicológico en C.A.S.A, bajo una cantidad enorme de medicamentos Psiquiátricos y otros. Esta trató como pudo que viera que Mara López era lo mejor para mí, ella trabajaba en el consultorio de Mara López.

 

Otro endocrinólogo con el cual fui,  me quitó uno de los medicamentos que Felipa Torres me había dado y me dijo que no tenía ningún Trastorno Metabólico, que lo que me había sucedido era por el Zyprexa que me habían dado; me dio otro medicamento. Mientras seguía convenciendo a mis padres que me creyeran y me apoyaran, para sacar a esta señora de mi vida. Una de las últimas veces que fui con Mara López, fui con mis papas dizque a una terapia de familiar. Se jactó de haber hecho que mi padre firmara la carta que la apoyaba si yo quería demandarla y que le había pedido a mi papá que la hiciera notariada, que él había dado su palabra de que yo no efectuaría acción legal en su contra. Finalmente logré y saqué a Mara López de mi vida.

 

Cuando finalmente me pude librar de Mara López que ya no tuvo más persuasión hacia mis padres, ya no los pudo engañar más, tenía que ir con un psiquiatra no por que quisiera, porque después de esa experiencia tan traumática y dolorosa de Mara López nunca más hubiera visto un psiquiatra, pero tenía que ver un médico y sobre todo uno que conociera de medicina psiquiátrica, para que me quitara poco a poco todo los medicamentos psiquiátricos que estaba tomando, para ese momento: 1 de Oct. Del 2007

 

Me he preguntado una y otra vez, qué todos estos médicos no saben lo que recetan, el daño que causan con los medicamentos que recetan, o lo que pasa es que no les importa poner en peligro la vida de la gente. Para Noviembre del 2007, conocí a una persona que me dijo que fuera a ver un buen psiquiatra (uno en millones) a la Ciudad de México, que eran demasiados medicamentos, que él podía decirme qué tenía realmente y si realmente tenía Bipolaridad, él me dijo claramente que todos lo medicamentos que estaba tomando eran innecesarios, que dejara todo, que me estaban haciendo mucho daño, que no tenía Bipolaridad, que era la nueva enfermedad del momento y que por todo la Diagnosticaban. Al dejar todos los medicamentos instantáneamente me sentí mucho mejor. Pasé una muy linda navidad; pensé de nueva cuenta que ya todo había acabado y que estaría mejor cada vez. ¡qué equivocada estaba! Pero no puedo dejar de mencionar que en periodo de abstinencia fue muy duro ya que tenia ahora que deshacerme de la adicción que me dejaron tantos fármacos.

 

Escribo esto porque sé que no soy la única victima de abuso psiquiátrico y en mi corazón tengo la esperanza de alertar con esta dolorosa  experiencia a quienes estén a punto de caer en este martirio criminal, que no lo deseo ni al peor de mis enemigos. También les  pido de la manera más atenta que así como se ha afanado el gobierno o quien sabe quién, en hacer una campaña educacional, masiva en todo tipo de medios de comunicación, de que la gente asista a los psicólogos y psiquiatras por el bienestar, ahora lo contrarresten para que la gente no lo haga, que ellos tienen la fuerza y capacidad para superar sus problemas, por más difíciles que estos sean.

 

Marcela Martín del Campo

 

* Agradecemos a Rossana Fernández Vallejo, Directora de CCHR-México, el facilitarnos este documento para su publicación en La Letra Ausente

 

 

La Letra Ausente
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Moshe RosenthalisMoshe Rosenthalis