inicio

 No.11 OCTUBRE-DICIEMBRE  2008    TEMA: LOS ENGENDROS DE LA SERPIENTE:  Reinventando el fascismo
La letra ausente. revista de micropolítica y subjetividad. Psicoanálisis, FACISMO; Alain Toureain: Pacto Social

 

Enlaces   

 

 

SECCIÓN: EL NICHO DE LO ABSURDO

¡CON VIDA SE LOS LLEVARON, CON VIDA LOS QUEREMOS! ENTREVISTA CON INTI MARTINEZ: DEL FNCR*1

Por: Mayra Nava Becerra y Víctor Alvarado García

 

Letra Ausente: Nos gustaría que digas quién eres, a qué te dedicas, la organización de la que formas parte y el sentido de esa ésta.

 

Inti Martínez: Muy bien, soy Inti Martínez Gaytán, trabajo con Doña Rosario Ibarra en su oficina, en temas diversos; desde hace años soy, como toda mi familia, pero de una manera muy activa, integrante del comité Eureka. Esta organización tiene una lucha histórica desde los años setenta, surge en el contexto de lo que algunos llaman guerra sucia, nosotros decimos terrorismo de Estado. El principal propósito del Comité es luchar por la presentación con vida de los desaparecidos políticos, pero también por la libertad de los presos políticos; contra el hostigamiento a los perseguidos políticos y, en conjunto, en contra del terrorismo de Estado, del Fascismo de Estado, contra los Estados fascistas, el mexicano en este caso.

A la vez estoy trabajando con el Frente Nacional Contra la Represión, que también tiene demandas en este sentido desde hace un año que renació. Hay un antecedente, en el 79 se formó el primer FNCR; y precisamente por las circunstancias tan específicas y tan especiales de este sexenio es  que se vuelve a formar el Frente, sin que esto quiera decir que anteriormente, desde Luis Echeverría, la represión  haya dejado de ser sistema y política de Estado. En todos los sexenios sucedió igual.

 

L.L.A: ¿Cómo te integras?

INTI: ¿Cómo me integro? Al Comité Eureka por una circunstancia familiar; en mi casa hay y hubo desaparecidos políticos. Digo hay, porque Oscar Javier Gaytán Saldívar, desaparecido desde 1974, es mi tío mío. Y hubo desaparecidos políticos porque Laura Gaytán Saldívar y Armando Gaytán Saldívar, mi mamá y otro tío desaparecidos, fueron recuperados por la lucha precisamente. Nuestra familia es del Estado de Chihuahua, por parte materna, y varios fueron militantes en la década de los setentas, en concreto de organizaciones guerrilleras. Mi mamá, mi tío, y mi otro tío desaparecido, formaban parte del MAR, (Movimiento de Acción Revolucionario)1 1y mi padre murió asesinado por la Brigada Blanca.2 2 Tenemos otro antecedente, en 1965 unos primos de mi madre tomaron parte en el asalto al Cuartel Madera,33en el movimiento que muchos ubican como el 23 de Septiembre. En realidad son movimientos que se dan bajo circunstancias distintas, no los puedo ligar, pero el espíritu es el mismo en ambos casos.

 Llegué a la Ciudad de México en el año 2000. Y lo primero que hago es buscar a los amigos de la familia; cuando uno llega solo no sabe bien qué onda; busqué a Doña Rosario Ibarra,4 que es alguien muy querida y conocida. Desde que era pequeño escuché el nombre de Doña Rosario; ella dice que me cargó en brazos; yo no me acuerdo pero seguramente así fue. Es a partir de esto que siempre he tenido conocimiento y conciencia de las desapariciones, y, además, de la decisión de esa generación de mi mamá y mis tíos de luchar de esa manera. Una vez que me integro al Comité, empiezo a participar en las actividades y a conocer a otras Doñas, a otros hijos de desaparecidos y a otros hermanos de desaparecidos. En lo personal empiezo a resolver cosas interiores, tanto históricas como espirituales, y a entender la cosa desde otra dimensión, más allá de la que me ha acompañado desde que nací hasta el momento y, en consecuencia, comienzo a tener una actitud histórica y también una responsabilidad histórica.

Si bien no fui protagonista directo de la lucha de los setentas, estuve a punto de ser un niño desparecido a los dos años, pero afortunadamente no fue así. Conocí a mi familia y crecí con ella aún durante la ausencia temporal de mi madre. Esto te obliga a entender las cosas desde muchas vertientes, empecé a conocer la dimensión histórica y la responsabilidad histórica de esto. Este tema de la lucha contra la represión forma parte de mi vida, es una línea transversal en mi vida: en lo laboral porque estoy aquí con Doña Rosario, pero antes de que esto fuera laboral ya trabajaba en estas cosas.

Es importante generar algo, porque creo que la posición y la acción de esta generación de hijos de desaparecidos y asesinados tiene que sentar bases éticas, históricas, para… ¡no sé para qué cabrón!... es una guerra que no ganamos todavía, pero sí tenemos que marcar una diferencia. La cosa es que esto  no es del pasado, es muy vigente por varias razones; y una de ellas es que el Estado sigue despareciendo, sigue criminalizando la lucha social y sigue actuando en contra de ella.

Te hablaba del asunto ético e histórico por una decisión que tomamos en el movimiento. Cuando el gobierno de Vicente Fox puso en la mesa la indemnización, dijimos ni madres, no queremos indemnización, ¿por qué?, a lo mejor la merecemos, desde algún punto de vista podríamos merecerla, pero creemos que al aceptar una indemnización consumas un  hecho histórico sin que haya ningún chingado responsable castigado y sin que los desparecidos, que se pretenden cubrir con una indemnización, sean encontrados.  Por ejemplo,  yo no podría aceptar la indemnización si Luis Echeverría está en la calle, sin que ningún  torturador sea castigado, sin que ninguna de las gentes que hicieron todas estas barbaridades esté preso; porque entonces estoy legitimando al Estado y estoy ayudándole a cerrar una círculo, y dando pie, históricamente, a que lo vuelvan a hacer, una y otra vez, en tanto que encuentran en la indemnización una aparente solución. Y lo cierto es que está ahí. Felipe Calderón tiene un chingo de desaparecidos, está Edmundo Reyes Amaya sí hablamos del EPR5 5, están las dos hermanas Triquis en Oaxaca6 6 y un chingo que día con día incrementan la suma ¿te das cuenta?.

 Muchas desapariciones no se denuncian; unas por ignorancia, a veces es gente muy jodida que no tiene esa noción de las leyes ni de los derechos humanos y no sabe, simplemente se lo llevaron los güachos y ni modo; y otro es el miedo tremendo “y si denuncio a lo mejor me lo matan o se agarran contra mí o los demás que estamos aquí”. Pues esas son más o menos las razones por las que estoy participando en esto. También es cierto que frente a esto, es triste, pero es muy respetable, que no todos tomamos una actitud, una posición, y yo admiro a quienes lo hacen, aunque a veces no coincida con lo que proponen.

 Admiro, por ejemplo, a los que trataron de  promover la reparación del daño o  la indemnización, aunque yo diga que el daño no es reparable, pero hay chavos que piensan que cuando el Estado promueve una indemnización reconoce su responsabilidad en los hechos. Yo digo que el Estado no tiene que reconocer nada, el Pueblo ya reconoció la responsabilidad del Estado y es más importante que el Pueblo lo reconozca a que el Estado, por politiquerías coyunturales, lo reconozca de alguna manera, o porque históricamente está desarmado. Si hoy estamos hablando de ese tema es porque el Estado está históricamente desarmado, la conciencia histórica está yendo más allá de lo que el Estado ha tratado de callar, ocultar o minimizar. Ahí está ya en los libros de texto, el Senado declaró el 2 de octubre como fecha de luto nacional. El Pueblo sigue con ese trabajo hormiga que finalmente es el que hace la realidad, el que a fin de cuentas escribe la realidad en el día con día. Algunos se encargarán de documentar, de analizar, de criticar, lo que ya está ahí. 

   

L.L.A: Planteas dos líneas de impacto como familiar de desaparecidos; una tiene que ver con la vivencia personal, una resolución de tipo espiritual; otra tiene que ver con la necesidad de hacer algo, de actuar. En lo personal, cuando hablas de resolución espiritual, ¿a qué te refieres?

 

INTI: Esto es bien cabrón, esto te cruza transversalmente: en lo personal, espiritual, en lo más íntimo; te cruza en lo familiar, en cómo interpretas todo lo que pasa, hasta el hecho de ver un chingado programa de televisión. Te obliga a tener otra actitud, y si decides no tenerla te está jodiendo como un chingado karmita, hasta el  día en que decides tener conciencia y preguntarte ¿por qué chingados mataron a mi papá?, ¿era muy cabrón, un bandido, o qué? Porque no es común que a la mayoría de la gente le maten a sus papás. Te preguntas ¿por qué desaparecieron a mi mama? Y la duda te obliga a pensar por qué ellos decidieron ser militantes de una organización político-militar que tenía un propósito social muy concreto y un plan de acción que los puso en riesgo, porque ponían al Estado en riesgo. Y te obliga desde muy pequeño a darte cuenta que el pinche Estado no es como dice la tele, y que las relaciones entre los individuos no son justas; por ejemplo, desde muy pequeño sin haber leído al marxismo yo ya sabía que el patrón es un cabrón, que se aprovecha del trabajo de los demás, por eso se hace rico. El patrón no trabaja y hay cabrones que le chingan doce  horas y no salen de jodidos. Este tipo de cosas pues ahí las tienes, porque las mamaste; y dices ¿por qué mi papá andaba en eso? Y  en lo familiar tiene una dimensión también.

 

La desaparición forzada es algo bien cabrón. Hay una diferencia entre mi abuela Julia, que era mi abuela paterna, y mi abuela Laura que es mi abuela materna; mi abuela Julia cuando supo que le mataron a su hijo fue lo enterró y se acabó; mi abuela Laura nunca supo  qué pedo con su hijo, y nunca lo pudo enterrar aquí, y siempre viven con esa zozobra, como Doña Rosario, y no pueden renunciar a una mínima esperanza. Hay una frase bien cabrona que le oí a Doña Rosario: “si nosotros les dimos la vida, no se las podemos quitar ni con el mínimo pensamiento; si no están vivos no nos toca a nosotros decirlo, pero nosotros no vamos a dar un mínimo pie a que los maten, por eso siempre somos intransigentes.” A mí Doña Rosario me ha marcado mucho, no sé si ella sepa. Ella y ellas no han podido solucionar un duelo que no tiene solución; y es bien desgastante.  Así fue con mi abuela Laura, lo que más nos dolió, aparte de que se hubiera muerto, es que se murió sin saber qué pasó con su hijo. Dicen por ahí que Carlos Salinas dijo alguna vez: “a los pinches opositores hay que matarlos porque cuesta más políticamente un desparecido que un muerto, tiene más costos políticos.” Todos son igual de reprobables.  

Yo fui una vez con un psiquiatra. Me ayudó, Pero también hubo una cosa, dije ya estuvo; porque el güey me quería atender, y como al existencialismo hay tanto que sacarle, cada pelo puede ser un universo, pues el compa me iba a tener a lo mejor de por vida. Yo sí traigo conflicto, pero el psiquiatra no hizo  nada más que ponerme en un espejo, esa habilidad tienen y yo no la tenía. Ahí fue donde me di cuenta que esto tiene muchos matices y que tengo la posibilidad de decir: asumo una responsabilidad histórica-social. Hay quienes dicen ahí muere, yo ya no quiero nada con esto, yo tengo otro proyecto de vida, y también es muy respetable. Por ejemplo, yo estoy luchando más por lo de mí tío Javier que sus hijos, es decisión de ellos y la respeto, ¿por qué?

 

Creo que hay cosas que hacen la lucha vigente. Son hechos que no se han esclarecido, hay muchos misterios: ¿qué pasó con los desaparecidos?, ¿qué hicieron con ellos? Hay en el Estado una turbulencia gris, no sabemos qué cosas hizo el Estado, muchas las sabemos, muchas nos las imaginamos; no hay una verdad histórica y eso alimenta esa necesidad social de saber qué pasó y por qué sigue pasando. Una de las cosas que hace el Estado es tratar de minimizar los setenta y se acabó la guerra sucia, y no, nunca se acabó; De la Madrid, López Portillo. A mi papá lo mataron y a mi mamá la desaparecieron con López Portillo; De la Madrid tiene lo suyo, Carlos Salinas no se diga, Zedillo también; Fox también, ahí está Atenco, está Oaxaca; y lo que está haciendo Calderón. Tenemos que estar bien enterados. No sabemos si algún día vaya a haber justicia, pero tenemos que dejar antecedentes de que no la hubo, por lo menos.

 

L.L.A: Cuando sucede lo de tus papás había la idea de que la lucha armada tenía sentido, por lo menos en ciertos ámbitos. Hoy parece que el fascismo de Estado ha ganado una batalla; la percepción de la gente es que la lucha armada ya no tiene caso, que las cosas han mejorado, que hay más democracia, más libertad, mejores condiciones y que en una de esas hasta alguien de la izquierda gana la presidencia. Sin embargo, sostienes que la injusticia y el abuso del Estado contra la lucha social sigue ahí…

 

INTI: El Estado ha cambiado para que nada cambie. Muchos creen  que hay libertad de expresión porque hoy se habla de algunos temas, porque hoy algunas cosas salen en las noticias; y es una cuestión de perspectivas, hay quienes han luchado por eso y dicen que esos son logros nuestros, que han costado sangre, tienen otra óptica. Eso, aún así, no es libertad de expresión verdadera, porque está sesgada, porque se publican las cosas de manera manipulada y hay cosas que de plano no se publican. Sí ha cambiado el Estado, pero las cosas de fondo no han cambiado, yo creo que cada organización, cada luchador social tendrá que ser responsable de las decisiones que haya tomado; por ejemplo, muchos de ellos se han metido a los partidos porque dicen que la lucha armada no es la vía.

 

Mira, cuando se habla de grupos armados se habla de clandestinidad, entonces sabemos que hay grupos armados clandestinos, pero si no estás con ellos no te puedes dar cuenta de cómo están las proporciones; hay autores que han dicho que hay alrededor de cincuenta y hay otros que han dicho que son cinco muy ubicados, los que salen en la tele que son el EZLN, ERPI, EPR y uno o dos más… Hay compas en los mítines que dicen: si no ganamos por la vía electoral hay que ir a desenterrar los fierros al monte; ¡ah, cabrón!, ¿dónde estaban enterrados los chingados fierros? Lo cierto es que la cosa de la democracia es bien relativa, unos dicen que en México hay democracia porque hay un chingo de partidos políticos y si tú tienes una agrupación política y cumples con los requisitos, pues puedes hacer tu partido político y de esa manera aspirar a gobernar; otros dicen, pues hay más o menos democracia  porque el PRD ya gobierna en algunas regiones; el PRD en Guerrero mandó a madrear estudiantes de las Normales rurales, y en Michoacán también recientemente. Sí hay algunas diferencias, pero las libertades democráticas no son plenas en México, eso es un hecho; y el pueblo aún no tiene la capacidad de formar de alguna manea parte en la toma de decisiones del Estado, mientras eso no suceda pues no hay democracia: hay partidismos, partidocracia le dicen algunos; verde, amarillo o rojo representan lo mismo.

 

De los setentas a la fecha el Estado ha perfeccionado sus maneras de persecución, de detección de insurgencia; y los insurgentes deben haber perfeccionado   sus maneras de clandestinidad. En fin, no sé cómo esté la cosa armada hoy en México. No estoy en ella y aunque quisiera pues ni estaría bueno que yo estuviera, porque a uno lo marcan de por vida sus padres, yo me imagino que el Estado se imagina que los hijos de esa generación tendrán tendencia por emular a sus padres: no me interesa, no creo ser un buen soldado, no creo que esa sea la forma; sí no fue efectiva en los setentas mucho menos lo va a hacer ahora  que el Estado está más perfeccionado. Además hay esa compenetración tan tremenda, ahí está el plan Puebla-Panamá, el Plan Mérida de cooperación militar con la potencia más grande del mundo; yo le apuesto más a la movilización social, creo que los cambios se pueden dar desde la movilización social, desde los paros nacionales. Hay hoy por hoy referentes nacionales de que se está construyendo el diálogo nacional y es una primera práctica de un Paro Cívico en algunas regiones del país, simultánea, el mismo día; sin embargo, tristemente hay una despolitización tremenda en el grueso de la sociedad.  Ahí están TV Azteca y Televisa y, me caga decirlo, mucha gente cree que las cosas son como ahí las dicen.

A veces los ciudadanos no somos  tan responsables de dónde y  de cómo nos informamos, porque eso es algo que tenemos que fomentar nosotros. Sí voy a hablar de algo, sí tengo que emitir un juicio me tengo que informar quién me está informando, cuál es mi fuente. Hay medios que se están  haciendo otro intento y eso es bueno también, los medios independientes: la Jornada. A la Aristegui ya se la chingaron, ahí está CNN, pero uno que otro puede ver SKY; Gutiérrez Vivó por lo menos influye en toda la zona centro del país. En el DF en especial veo que hay una masa crítica ciudadana más amplia que en otros lugares del país; en Chihuahua no es igual, no es tan crítico, no es tan incisivo para cuestionar al Estado, es más pragmático el chihuahuense; el chilango es más… si el receptor está medio vivo, pues el emisor se va chingando también.

 

Las condiciones contra las que luchaban nuestros padres están más graves que en esa época; la pobreza ha aumentado, la repartición de la riqueza es más inequitativa. Aunque sí hay condiciones de consumo más grande, pero también de endeudamiento; el capitalismo promueve el consumo, que no el bienestar, una diferencia bien grande.

Hay condiciones para luchar más que nunca y yo no sé si las organizaciones armadas que andan ahí lo vayan a hacer, condiciones  para que se  pueda luchar; la gente no se va a las armas porque sea cabrona, ni porque sean muy machos, ni porque les interese agarrarse a balazos, se van porque no tienen condiciones de lucha más que esas.  En Cuba sí se pudo;  en Venezuela se está logrando y no por la vía armada, no sé si otros países se comparen con lo que está pasando en Venezuela, pero la gente está despertando, y creo que eso es lo primero. En los setentas no sé pudo porque la gente no despertó,  los guerrilleros no pudieron hacer  que la guerrilla fuera efectiva porque la gente estaba engañada y tenía miedo; y hoy la gente está engañada y tiene miedo, pero después del miedo tiene que venir necesariamente una solución y una determinación. Hay una cancioncita mamila que ponen en los mítines del peje, que dice nos tienen miedo porque no tenemos miedo, o porque no le tenemos miedo al miedo… así es.

Lo que asumimos nosotros es luchar en contra de la represión, por las libertades democráticas; porque si luchamos en contra de eso o estamos señalando al gobierno, al Estado como un Estado fascista, represor, política o moralmente eso le puede costar.

 

L.A.A: Te escuchamos y parece que, en cierto momento,  la lucha que ustedes tienen es medio absurda, te lo planteo. Tú sostienes que el Estado ha cambiado pero para no cambiar nada, es mas, el Estado está más perfeccionado que en los setentas en su manera de operar en contra de las organizaciones que luchan por una tranformación. Si en los setentas no se pudo y el Estado era más imperfecto en sus modos de operar. Si hoy tenemos con tanta fuerza, como tú dices, a Televisa y TV Azteca. Si sólo puedes reconocer un medio más o menos imparcial: La Jornada. Si las personas están más metidas en la lógica del consumo que en la lógica del bienestar… Aunque hay condiciones objetivas para que la lucha crezca, no vemos por qué hoy sería más esperable que aparecieran los desaparecidos…

 

INTI: Ni yo…

 

L.L.A: Explícanos porque pudiera, sin serlo, parecer absurdo.

 

INTI: Pareciera, y desde alguna posición podría serlo,  para Calderón te aseguro que es absurdo que nosotros estemos, porque él ya sabe que no va a solucionar nada en esta materia. Esas son decisiones de Estado, si se habla de los desaparecidos y se esclarece, se toca al ejército y aguas. Pero mira, otra enseñanza de Doña Rosario, de las que me estremecieron, lo que la hace emblemática para mí, es que cuando ella encontró a otras doñas igual dijo: yo no puedo pedir  sólo a mi hijo,  porque no puedo ver a tú abuela esperar y que no le den a su hijo, entonces yo los tengo que pelear a todos, a los tres, a los quinientos setenta y pico que se cuentan de esa época hasta hoy. Para el Estado hubiera sido muy fácil decirle: “Pinche vieja deje de joder y le damos a su hijo”, y dijo: “No, a mí me das a todos” y una vez que hablé con ella sobre esto, dijo: ”Es que si yo no hubiera luchado por todos, mi hijo  me lo hubiera reclamado y reprochado toda la vida” ahí está la necesidad histórica de ser diferente.

Dijo otra cosa: “Sabes qué, que yo lucho sin odio.” Yo no sé si pueda, yo no sé si Rosario en el fondo de su corazón no odia a esos cabrones, porque yo los odio. Imagínate, ella que es madre y que tantas chingaderas le han hecho, pero a la hora de tomar decisiones no odia; una de ellas, y lo hecho público varias veces, es cuando dice: “Nosotras luchamos sin odio, si a Miguel Nazar Haro le desaparecieran a un hijo, o al propio Nazar Haro lo desaparecen,  nosotras lo buscamos y lo vamos a considerar como nuestro hijo” Miguel Nazar Haro, principal torturador.

 

Sé que Calderón no va a resolver nada, pero yo tengo que señalar que Calderón es un represor y es un criminal como los otros; que protege a todos lo que lo antecedieron. Absurdo, pues sí,  puede ser muy absurdo, pero si no se hubieran dado una serie de condiciones desde mucho tiempo, desde la época de las Doñas hasta hoy, el grueso de la gente no sabría que en Tlatelolco se mató a estudiantes el 2 de octubre. Ya un chavo de secundaria lo sabe. Cuando yo estaba en la universidad no lo sabíamos, no fue materia en nuestra escuela, no se hablaba de eso, yo lo supe por otro lado; pero le platicabas a tu compa y a lo mejor lo sabían los de la UNAM, porque tienen un espíritu bien cabrón de sentido histórico de la universidad y de la estudiantada, pero en Chihuahua no… ¡¿Cómo que en 68?!... si papá.

 

Nuestra lucha tiene un sentido muy abstracto y logros muy abstractos; pero también es esa necesidad marcar la diferencia. Nosotros creemos que si no salimos, que si no hacemos, que si no decimos, el Estado actuaría más cabrón. Y lo peor es que nuestros desaparecidos no tendrían nombre, no tendrían rostro para la sociedad; porque mi tío no sólo es mi tío, sino que es alguien que le falta a la sociedad, es alguien que en algún momento está cumpliendo una función; un maestro, un médico; un estudiante, es alguien que socialmente tenía un quehacer y el Estado lo sustrajo y lo puso en una cárcel clandestina. Queremos pensar que están en cárceles clandestinas; esa va a hacer nuestra idea, la cristalización de nuestro pensamiento, que están vivos, lo pulimos todos los días. Porque mi madre que fue desparecida vio a otros con vida en el Campo  Militar Número Uno, vio a Juan Chávez Hoyos, que hasta la fecha es desaparecido y lo vio con vida y salud. Entonces, absurdo, sí puede serlo; porque yo sé que de esto no voy a sacar nada o casi nada que no sea una satisfacción espiritual, a lo mejor; y ahorita podría estar haciendo otras cosas, solucionando algunas oras cosas que también necesito solucionar, incluso  resolviendo cuestiones materiales o intelectuales; podría estar haciendo mi maestría, ¿por qué no?, tengo condiciones, estoy chavo; soy inteligente, no sé si brillante, y quiero hacerlo, y quisiera  poder pagar todas mis deudas. Yo creo que de por vida voy a tener una participación, una participación más activa, más productiva; es una decisión. Quiero tenerla, porque no quiero que el día de mañana mi hijo me diga: “oye y tú qué  hiciste”, como yo le he reclamado a otros que dicen: “no pues el futuro son ustedes los jóvenes.”

El día que tengamos la capacidad de llenar Reforma y el Zócalo, para protestar por todas las otras cosas que nos afectan, como lo hicimos con el “peje”, agarramos al Estado por los huevos y te aseguro que cambia. Al “peje” por lo menos no se lo chingaron, se lo chingaron en las elecciones pero no lo inhabilitaron políticamente en aquel momento; y se dejó chingar en las elecciones también el güey. Porque ahí estábamos y pudo haber tomado Palacio Nacional y te aseguro que nadie hubiera rajado; pero tomó otra decisión, él dijo yo no puedo meter esta masa en un riesgo bélico; de haberse metido, te aseguro que ¡tómale!, como hicieron con Allende. Habíamos más de dos millones allí, nos tocaba a todos. Desde esa perspectiva creo que sí fue muy responsable su decisión; pero pudo haber sido otra.

 

L.L.A: ¿Cuál…?

INTI: De haber asaltado, de haber desafiado a las instituciones, que evidentemente no servían para nada, pudo haberle entrado; no lo hizo, pudo haber dicho: nos metemos todos al Zócalo a ver qué tantos pinches milicos hay; veinte, los agarramos a patadas; asaltamos el Palacio de Gobierno proclamamos que inmediatamente se haga un recuento; que era lo que quería ¿no?. Empezar a mandar a todas las embajadas, denunciar en ese momento; porque era una cosa del momento. Pero la tiras, la dejas ir, y en ese momento todo el mundo, todos lo Estados que tienen relaciones diplomáticas con México, hubieran estado en una interrogante…

 

L.A.A: Hablas de un gobierno de ultraderecha; de acuerdo con lo que  vives cotidianamente ¿cómo está actuando la ultraderecha en este momento? ¿qué logras identificar?

 

INTI: ¿Cómo veo a la ultraderecha?, pues reúne todas esas características de promover el desarrollo de un élite, en detrimento de las mayorías, del bienestar de las mayorías. Y para sostener eso tienen que implementar una política de Estado fascista; reconociendo el Estado fascista como lo promovía  Benito Mussolini: nada fuera del Estado, nada contra el Estado y nada contra el que gobierna ese Estado. Caracterizándose, como con Mussolini, con el control de los medios de información y la creación de un Cuerpo represor del Estado. La violencia dentro de ello.

México tiene otra variable, me parecía irresponsable hablar de un tema tan delicado y que no me ocupa, que es el supuesto combate al crimen organizado, el combate al narcotráfico; simplemente me parece que no es combate al narcotráfico; que las élites del poder se han crecido y se han servido del narcotráfico para llegar a serlo; y que es una pugna entre élites, de narcos, favorecida por el Estado. El Estado ha sido y está resultando tan sanguinario como los propios narcotraficantes que dice combatir; y contra los luchadores sociales, contra la sociedad civil.

Tenemos locos, cabrones armados en la calle,  diciendo que están resguardando la seguridad nacional; ellos se lo creen, a lo mejor; pero están locos los cabrones. El hecho de que pase una camioneta Hummer y que, porque no se paró, hay que balacearla, y luego darte cuenta de que no eran narcos, que era una familia 7 , resulta en extremo criminal. El hecho de entrar armado a un prostíbulo en Coahuila y agarrar a todas las mujeres8; el hecho de violar tumultuariamente a una mujer en Zongolica, una anciana…9 9 Si la raza uniformada fuera consciente y politizada, y los altos mandos conscientes, no habría manera de maiceados. En este año ha aumentado en 350%, creo, el presupuesto para la SEDENA y para la Marina… ¿Cuánto para la UNAM?

 

L.L.A: ¿Lo que tú haces qué tanto es una reivindicación familiar?

INTI: Sí, lo es. Yo tuve que hacer un parteaguas entre decir: “¿lo voy hacer por adular  a mi familia, emularlos, sentirme parte, o qué?”. Tuve que ser bien consciente. A mí el psiquiatra me ayudó y no se dio cuenta. Puedes entenderte en varias dimensiones, ahí está la familiar. No es familiar porque estos asuntos no los hablo con mi jefa, no los negocio en familia. No es para adular a mi padre, porque incluso me parece pendeja la manera en que lo mataron; desde mi perspectiva se apendejó. Sí admiro los pinches principios, todos los huevos que lo llevaron a estar ahí asumiendo ese proyecto de vida, eso es bien respetable. Pero no fui un compañero, un coetáneo, para decirte si había condiciones. José Luís hizo lo correcto: hicieron lo correcto, son los únicos que tienen derecho a haberlo valorado, Y sí, obviamente tengo que reivindicar algunos valores, y otros que no vienen de familia, porque también fuera de familia los adoptas o te identificas con ellos. Sí tiene que ver la familia y hay que ser consciente de eso.

Si lo haces por ser el hijo de quien otros dicen que es un héroe, entonces eso también te puede partirte la madre; en lo espiritual, por ejemplo, te parte la madre. Yo no creo que él fue un héroe, porque ni siquiera murió heroicamente, murió venadeado, no murió asaltando el Campo Militar Número Uno: lo venadearon, lo delataron, se lo chingaron. Es heroico lo que hacen todos esos hombres y mujeres, eso sí es heroico; es bien loable que te quieras levantar desde abajo y no sólo por ti, sino por todos, para todos, es la parte bonita de la historia; que tu padre, que te dio la vida, que se enamoró de tu jefa, pues que haya sido una persona humanamente muy especial, eso es bonito. Pero hay que saber distinguir entre tu padre y tú, la realidad de él y la tuya, los intereses de él y los tuyos. A mí no me interesa irme a la clandestinidad, yo quiero vivir con mi esposa toda la vida, ojalá, hasta que el amor nos dé; tengo un hijo con otra chava, quiero querer a mi hijo, disfrutarlo, no tener que andarme escondiendo. Lo que hago no sé si me ponga en riesgo, pero yo espero que no, y si me pone en riesgo, pues veré qué hacer. El Estado me ubica, sabe quién soy, tengo la comisión de difusión y propaganda del FNCR10 . A mí me llegan todos los correos, el Estado debe ubicarme desde la cuna, estoy seguro que a todos los hijos de guerrilleros nos ubicaron. Los contemporáneos de mi padre esperan verlo en mí, y en algún momento eso me rompió la madre. ¡Váyanse y búsquenlo en el panteón porque el  ya se murió, ya estuvo! y la cosa es que yo tuve que matar a mi papá, porque era un chingado fantasma.

L.L.A: ¿Y  con tu mamá?

Inti: Con mi mamá hay una relación de madre e hijo, bien light. Mi mamá, me contestó todo lo que yo preguntaba; pero muchos coetáneos míos, a los cinco años, ya cantaban la  Internacional. Yo cantaba Cri-Cri, tenía mi disco de Burbujas, de Parchis y uno de Menudo, quién me viera ¿no?. Algunas veces acompañaba a mi padre y mi madre, me tocó inevitablemente estar en algunas situaciones de riesgo; pero yo creo que mi mamá dijo “que Inti vea el mundo a su manera, yo no lo voy a influir y que haga lo que se le dé la gana, yo no le voy a ocultar nada” y así fue.  No hubo nunca una imposición.

 L.L.A: ¿Cómo se te ocurrieron las preguntas si tu mamá nunca te inculcó,  si no te metió en la historia?

INTI: Fíjate que una vez le pregunté a mi mamá por qué que decidió meterse en esto y respondió: “porque me enamoré de tú papá, porque desde tu abuelo se nos formó con un criterio; él no era comunista, pero cuando leyó sobre comunismo, sobre marxismo, se hizo comunista; era un viejo de criterios muy nobles; de criterios de justicia, de equidad, muy definidos; siempre fue alguien que luchó, nunca se involucró en un movimiento armado, pero creo que si hubiera nacido en etapa para haber participado en la Revolución Mexicana lo hubiera hecho, pero más bien fue un hijo de la Revolución Mexicana. Fue un hombre que estudió hasta cuarto año de primaria, y como tuvo toda esa carencia, todo lo que le caía  lo leía, de Mao Tse-Tung, de Marx” Y bueno, pues de ahí viene la cosa; a ellos sí los formaron con eso.

Hubo un golpe importante en la familia, un tío mío, muy jovencito, de 16 años murió en un accidente automovilístico, el tío José Luis. Y lo más cabrón, fue cuando lo llevaron a la Iglesia, porque mi abuelo no creía en Dios, pero mi abuela sí; y pues se lo negaron, no lo dejaron entrar a la Iglesia porque era hijo de un comunista. Y desde ese día se declaró en la casa que Dios no existía, y obviamente toda la familia vio quién era y a quién servía  la Iglesia, a quiénes recibía y a quiénes no. Todos los hijos de mi abuelo crecieron muy observadores de las clases sociales, de que había diferencias, de que el que trabajaba más le iba peor que al patrón que no trabajaba. Los hermanos mayores se metieron a la guerrilla y mi mamá conoció a mi papá en la casa de mi tío Javier. Y le dije: ¿por qué te enamoraste si mi papá no era el estereotipo de forro, no era el tipo al que una chavita de 16 años podía aspirar? me dijo: “Sabes por qué me gustó tu papá, porque cuando llegué estaba planchando su camisa y yo, como vieja de rancho, le dije: yo te la plancho, y me dijo no, me tengo que hacer responsable de mi camisa; ¡esos son hombres!” Y  mi papá como que se agüitaba porque mi mamá estaba chavita, pero pasó lo que tenía que pasar. Mi mamá me parió con 19 años, muy jovencita. Ella siempre intuyó que sus hermanos andaban metidos en algo, que algo tramaban, y no preguntaba porque sabía que no era apropiado, que en su momento ellos le dirían; y les hacía favores: ve a tal lugar, lleva esta carta. No sabía exactamente de qué se trataba, pero ella sabía qué dirección llevaba ese asunto.

Y yo creo que ella decidió que yo me formara solo. Cuando yo iba a nacer, se da cuenta de que mi papá era comandante y no sabía, ella creía que sólo era un integrante de una célula del MAR.

 

 L.L.A: Y a ti, ¿cómo te nace la inquietud de buscar al tío?

INTI: Yo no vine a buscar a mi tío. Yo estudié ecología, después me brinqué a la región de las mariposas monarca, después trabajé en una asociación civil. En ese tiempo tenía una amiga y su marido, grandes amigos, que vivían aquí en México; había venido a la marcha de los zapatistas, que fue un tema que siempre me llamó la atención; unos encapuchados indígenas y con unos discursos tan chingones e interesantes, que para mí eran muy vanguardistas en la concepción de muchas cosas. Entonces, vine aquí y me encontré con mi amiga, y le dije que la cosa ya estaba tronando y me dijo vente a trabajar. No querría regresar a Chihuahua nada más así porque sí. Duré como dos semanas deprimido, sin saber qué hacer en una pinche ciudad tan grandota. Para los que vivimos allá esto es un desmadre, te asusta. Entonces llegó aquí, busco trabajo, voy vinculándome con gente, busqué a Doña Rosario; hablé con mi mamá, le dije me voy a quedar acá un tiempo, me dijo por qué no  buscas a Doña Rosario, está Humberto Zazueta, diputado del PRD que también es un desaparecido recuperado, era de la misma organización de mi papá, lo busqué. Vine a reencontrarme, a ver en qué me podían echar la mano. Humberto me contactó con otros cabrones, empecé a rentar un depa; en ese entonces su esposa era senadora, Leticia Burgos, que también era guerrillera pero no fue desaparecida, y le colaboré unos meses con unas pendejadas.

Busqué a Rosario, y me dijo: “oye hijo va a haber reunión, estaría bien para que conozcas a las Doñas, algunas se acuerdan de ti” y ahí se dieron esas condiciones de fraternidad  y de cariño, de afectos. Conocí a Pablo y a Tanía Ramírez Hernández, hija de Rafael Ramírez Duarte desaparecido político, y a otros. Juntos fuimos resolviendo, nos  identificamos y nos dimos cuenta que teníamos la oportunidad de tomar una elección de vida, respecto de ese acontecimiento que le pasó a mis papás pero también a mí. Así llegué, no me vine a luchar por mi tío, no era mi proyecto y terminé luchando por él. 

 

 L.L.A: ¿Y qué dice la familia?

INTI: Pues bien, están al pendiente: “¿cómo está Doña Rosario?”. La familia lo ve bien, lo vemos con mucha gratitud, porque Doña Rosario, dentro de sus posibilidades, a mí y a todos nos ha apoyado mucho. A Iván mi primo, hijo de mi tío Javier el desaparecido, le estuve picando la cresta; Iván tiene sus conflictos, y tampoco lo voy a agredir, pero sí estuve tratando de provocarlo para hacer algo; porque yo siento que ellos viven con un karmita, una hormiguita chingada, uno no se olvida de su padre nunca. El psiquiatra me decía: “es que tienes que enterrar a tú papá” y yo le decía: “es qué cómo si yo ya lo enterré, todos los días me levanto y pienso que está muerto”; me dijo: “ahí está el pedo, que todos los días lo tienes como primer pensamiento, ya déjalo que se vaya.”

 

L.L.A: Ya para terminar, en lo personal ¿cómo ves este mundo mexicano y cómo  ves lo que viene?

 

INTI: Gris, difícil, y eso lo ve todo el mundo. Yo creo que vienen cosas muy cabronas, yo creo que todo se salió de control, el ejército, la economía… todo. No hay expectativas. Lo mejor que podemos hacer es provocar las condiciones para que la gente se una, que es lo que yo procuro hacer en el Frente. Se me hace muy loco, cuando hay los chingados protagonismos pendejos de las izquierdas, los comunistas y los troskystas, que a estas alturas todavía tengan discusiones de aquella época, hay que tener las discusiones, pero con un propósito.

Lo que tratamos de promover en el Frente, es que no sean los mismos los que hablen, los mismos los que lean el comunicado. Al nuevo agarrarlo y decirle cómo ves, éntrale. Y no es fácil, porque ahorita el Frente está en un momento incierto;  hace un año éramos un chingo en las asambleas, ya no, pero nadie se ha deslindado. En ocasiones coyunturales, cuando el EPR pone en la mesa la posibilidad de una interlocución con el Estado se llena aquello. La gente está trabajando desde sus bases. También con lo de la madriza a los maestros en Morelos.  No porque no vayan todos a las reuniones el Frente está muerto; está vivo, pero en diferentes acciones. Mientras en lo cotidiano tengamos esa posibilidad y ese interés de  seguirle dando vida al Frente, habrá las condiciones.

 

 

 

 

1 1 Parece ser que el MAR surge como corolario de la crisis que vive el país desde 1952. Con la denuncia del fraude electoral en torno a la presidencia en el país, la toma de las instalaciones del IPN por la milicia mexicana, la represión violenta de la huelga de ferrocarrileros y en el 68 la matanza en la Plaza de las Tres Culturas, un grupo de mexicanos decide fundar este movimiento para discutir sobre la situación del país y la acción que deberían tomar. En estos mismos tiempos surgen, por ejemplo: el Partido de los Pobres, liderado por Lucio cabañas. Después del 68 los miembros del MAR fueron presos y recluidos en Lecumberri; otros fueron asesinados o secuestrados y desaparecidos en el campo militar n° 1.

No está por demás decir que esto pertenece a una historia de la tortura y represión en México que con frecuencia, aquellos que afirman que en el país existe la libertad de expresión y tolerancia de ideas, suelen desconocer o soslayar. (Nota del Editor)              

 

2 2 En 1976 el Gobierno de Luis Echeverría creó esta brigada que contaba con aproximadamente 240 policías, militares, policías judiciales federales y personal de la Dirección General de Seguridad (DFS), con el objetivo de desaparecer a los diversos grupos inconformes con el autoritarismo gubernamental, tal es el caso de la Liga 23 de Septiembre, el Movimiento de acción revolucionaria (MAR), las Fuerzas Armadas Revolucionarias del pueblo, el Frente Urbano Zapatista y la Federación de Estudiantes Revolucionarios, (se cree que en aquel entonces existían más de 25 organizaciones guerrilleras en el país). Esta brigada operó, hasta donde se sabe, en Guerrero, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Puebla, Morelos y la Ciudad de México. Quienes se encontraban al mando, principalmente, fueron el Coronel Francisco Quiroz Hermosillo, el Capitán Luis de la Barreda Moreno y Miguel Nazar Haro. (Nota del Editor)

 

3 3 El 23 de septiembre de 1965, en Chihuahua, un grupo de mexicanos intentó tomar el cuartel militar del pueblo de Madera; intento en el que hubo muertos tanto militares como del grupo sublevado. Se dice que debido a circunstancias favorables a los militares, el grupo insurrecto fue sometido, incluso, por lo menos 8 de los 13 que llevaron a cabo el levantamiento, terminaron muertos. (Nota del Editor)

4 4 Debido a que su hijo, Jesús Piedra Ibarra, es un desaparecido político, desde 1974, Rosario Ibarra se vuelve una líder activista fundadora del Comité Eureka –menos conocido como Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos–, integrante de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos(FEDEFAM) y senadora por el Partido del Trabajo. En 1986, 87, 89 y 2006 fue candidata al premio nobel de la paz. (Nota del Editor)

5 5 El Ejército Popular Revolucionario (EPR) junto con el Partido Democrático Popular Revolucionario es promotor de un proyecto político-económico socialista que busca el establecimiento del comunismo en México. Considera que es necesaria la nacionalización de la banca y de los medios de comunicación masiva como Televisa y Televisión Azteca; no acepta ninguna lógica económica-política o social en la que se encuentre implicado el imperialismo norteamericano y propone el desconocimiento de la deuda externa. Un énfasis de su proyecto está en la atención a las comunidades campesinas e indígenas. Un recurso que proponen para el establecimiento del programa consiste en lo que denominan la autodefensa armada en contra de la perversión gubernamental. (Nota del Editor)

 

6 6 Parece que Inti se refiere a la desaparición de las mujeres indígenas de la comunidad Triqui Virginia y Daniela Ortiz Ramírez, de 20 y 14 años de edad respectivamente, el 5 de julio del 2007 en el tramo carretero Putla-Juxtlahuaca, en Oaxaca; a pesar de tener indicios que apuntan al posible secuestrador, la Procuraduría de Justicia del Estado no ha tomado cartas en el asunto. (Nota del Editor)

7 7 Entre mayo y agosto del 2007 se registraron diversos actos violentos de parte de la milicia hacia diversas comunidades en México. En Sinaloa se dio el caso de una familia que al ir en una camioneta fue baleada por un contingente de 20 militares quienes portaban fusiles M-16; hiriendo a los integrantes casi de muerte. (Nota del editor)

 

88En julio del 2006 en Coahuila 30 soldados ingresaron y cerraron un prostíbulo en donde violaron a 13 mujeres. Suceso en el que las autoridades, incluyendo al ciudadano presidente, han guardado silencio. (Nota del Editor)

 

9 El 26 de febrero del 2007 en la sierra de Zongolica Veracruz Ernestina Asencio Rosario, indígena nahua, de 73 años fue violada en su casa por un grupo de militares; un día después murió debido a las lesiones provocadas por la violación: fractura de cadera y hemorragia por perforación del recto. A pesar de las denuncias por parte de la comunidad, el gobierno no ha hecho nada. (Nota del Editor)   

 

10 10 El Frente Nacional Contra la Represión (FNCR) es una organización apartidista y no gubernamental que lucha contra la represión hacia la sociedad. (Nota del Editor)

 

 

** Frente Nacional Contra la Represión. En ocasiones se le mencionará como “el frente”.

La Letra Ausente
 www.laletraausente.com

 

 

LA TRAMA DEL OTRO
del Otro
AULIDO
ullido
EL NICHO DE LO ABSURDO
de lo absurdo
DE CUERPO PRESENTE
COLOQUIO DE SOLILOQUIOS
de soliloquios
EL OMBLIGO DEL PODER
del Poder
Presente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Javier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier AnzuresJavier Anzures