La letra ausente. revista de micropolítica y subjetividad. Psicoanálisis, FACISMO; Alain Toureain Pacto Social
Presentación
La letra ausente. Revista de micropolítica y subjetividad
Terrorismo de Estado
POR: VÍCTOR ALVARADO GARCÍA
Desde su aparición, el Estado Moderno ha sido cuestionado respecto de su existencia y su proceder. Muchos son los lugares a partir de los que la crítica al Estado se ha mantenido insistente. Por supuesto, eso tiene que ver con las condiciones de vida que ese Estado ha propiciado para millones y millones de seres; pobreza en todos los aspectos de la vida, discriminación, violencia, deterioro ambiental, hacinamiento…
Amparado en la idea del progreso que viene, en la ilusión de que el orden social, casi por sí mismo, permite la distribución adecuada de la riqueza, en que el interés general –que por cierto él mismo define lo que es- es siempre mejor que los intereses particulares, y que las razones de Estado son siempre más importantes que cualquiera otra, gesta formas de gobierno que se sostienen sobre dispositivos de dominación de diverso tipo.
Cuando las formas ‘pacíficas’ de dominación para sostener el estado de cosas, el orden social vigente, muestran que no son suficientes, la violencia del Estado hace su aparición con toda claridad, en toda su brutalidad.
El Terrorismo de Estado es una de las caras, quizá la más contundente, de lo que en efecto son los estados modernos; es la expresión más nítida de la manera en que se relaciona con los integrantes de la sociedad. Muestra los límites en que el Estado permite que las personas, solas o agrupadas, sean partícipes en la vida; pero también deja ver el salvajismo que le es propio y el tipo de personas que acceden al poder político y se mantienen viviendo de él.
Dentro del Terrorismo de Estado, la práctica de la Desaparición Forzada ha sido, durante muchos años ya, una forma de proceder del Estado para sancionar la disidencia social, para exhibir su poder, advertir sobre irrefrenable voracidad e inhumanidad que parece le es consubstancial.
Detener a alguien, borrar su rastro, deshacer su existencia, crear en sus entornos cotidianos su ausencia imposible, su presencia inalcanzable, como proceder de la autoridad, ¿qué calificativo puede tener?
Hoy, como hace mucho tiempo, es necesario plantearse la sociedad qué tiene que hacer ante esto. ¿Es posible considerar que algún día el Estado, tal cual está, tal cual ha sido, reconsidere y esclarezca todos los casos, que deje de usar su monopolio legítimo de la violencia de esta manera o de cualquier otra? ¿Acaso es necesario enfrentarlo y deshacerlo, rehacer la vida social y sus formas de organización? ¿Racionalizar al Estado o subvertirlo para que esto no pase?
En nuestro país, pueden rastrearse cientos de historias de personas, más bien, de entornos sociales, en América Latina muchos miles, en que la brutalidad del Estado se deja ver mediante el impacto que tiene la Desaparición Forzada en la vida social; historias en que aparece el verdadero carácter de este Estado: inhumano, voraz, brutal, y por supuesto, de las personas que lo han ido encarnando. El mundo vulnerable, el mundo vulnerado, la indefensión, el absurdo, el quebranto emergen de esta historia de la brutalidad. Además de la rabia, el coraje, la indignación, en esas historias también aparece cierta esperanza. La Letra Ausente presenta en este número un acercamiento a este mundo, a estas historias, a esa brutalidad, no es casual. Hoy la Desaparición Forzada sigue sucediendo en nuestro país, sigue siendo un expediente irresuelto. Hoy, cientos de entornos sociales siguen padeciendo los efectos de desapariciones realizadas, casi todas sin esclarecimiento, esto es una herida abierta.