
SECCIÓN: AULLIDO
SOBREVIVIREMOS AL HIELO*
Por: LITERATURA DE PRESOS POLÍTICOS
RETO
Por: Saúl López de La Torre
Quien no sienta miedo que levante un dedo
y lo introduzca en el techo
hasta que la sangre y la desgarrada carne
no se distingan de la arena y la pintura.
Porque vivimos a pesar de nosotros mismos.
Reclusorio norte,
Año de gracia de 1976
Por: Manuel Anzaldo Meneses
A Jorge
Por mi amigo que está preso
por el verbo atragantado
por el ansia reprimida
yo te nombre libertad
por tu nombre verdadero
(Paul Eluard)
esos múltiples nombres
chorreantes por las paredes de la ciudad
difusa
concretizando los muros
y las carnes que los pintaron
trascendiendo esos instantes
y contraponiéndose
de cara a la metralla y a la
muerte
para situarse en la senda de la historia
empujando el carretón rebozante de basura
aprestándose a limpiar
por fin después de tantos
siglos de horror y muerte
los grandes establos
hedientes de tanta hipocresía
aunque estemos presos d estos muros de hierro
sepultados por un mar de ignominias
ahogados de tantos discursos e infamias
repetidos recibidos repetidos repetidos
podemos oír el pasto creciendo
…encima de nosotros
Reclusorio norte,
junio de 1977
AQUEL
A un compañero muerto por las
balas de la polcía.
Aquél que osara profanar los umbrales del tiempo
incestuoso fruto de la rebeldía y la ciencia (¿Conciencia?)
Aquél de pies ligeros,
perseguido por el temor plumbeado.
Aquél del fuego roji-sanginoliento resplandor.
Aquél que fuera humo, sombra, sueño ¿o pesadilla?
Aquél, ahora, aquí
contemporáneo y ya sin tiempo,
deja de escurrir
el mismo rollo tan halo y consecuencia
que ni ahíto de esa pesadez
de corazón-lleno-de-plomo
logró ser encerrado en ese marquito x por x centímetros
del pinche periódico, pinche papel,
del pinche día, del pinche año,
que calló abatido
para surgir de sus cenizas
renacido.
II
Que los recuerdos y las visiones,
que las sombras y las coplas,
que el mismo susurro de aquí a allá.
¡Silencio!
silencio sepulcral de moscarrones
aviolentados por el plomo de sus alas.
Que el sueño y la pesadilla
que el alarido y el llanto,
que el temblor de cuerpos y almas.
¡Gritos!
Gritos ahogados de electricidad
que se encajona y asusta en la frialdad de agua.
Que las mismas pinches metáforas repetidas,
que la poesía o/y la antipoesía,
que el querer decir y no decir nada.
¡Estrechez!
vil estrechez de corazón y mente
pesadez e inconsistencia inconciente.
III
¡Ay que la luz!
¡Ay que la conciencia!
¡Ay que la luminosidad abstracta del movimiento!
¡Ay que los parámetros y otras pendejadas!
Aquél
por el sí a la Historia
te desenvolviste paloma multifacética
en multifacéticos giros.
Aquél
te recogiste en el seno-de-tierra
para emerger trigo, maíz
y alimentar la hogera.
Aquél
te inmolaste
aquel-fenix,
para germinar
aquel-hombre
de intermitentes fulgores
y rojas volátiles hojas ígneas de carne.
AQUÉL-QUE-TE-PLATIQUÉ-EL-OTRO-DÍA
volvió a nacer.
reclusorio norte
agosto de 1976
POSTER A MARX
He aquí al
al maldito
al temido
al odiado
al subterráneo
al expansivo
al terrenal
al de la lucha de clases
en la punta de la lengua
al de los baños de sangre
y cómoda dictadura
al cabrón de ondulante cabellera
y barba agresiva y libre
Ved los párpados
pesados de tanto futuro
y la amplia frente
repleta de materialismo histórico
y dialécticos giros
la recta mirada
traspasando siglos
adusta de tácticas y estrategias
¡Ved!
cómo escama
la pelirroja espiga
de rojos granos
que harinan
socialistas áreas
que maduran
en proletarias organizaciones
quemaduras
en “legítimas ganancias”
¡Ved!
al Rodas
que ensancha más allá de octubre
para anillar y pulverizar
ancestrales contradicciones
para socializarse a medida del mundo.
Pero he aquí
que demócratas
y socialdemócratas
de gruesos y severos lentes
de lengua hinchada de novedosas teorías
con su raído traje de redentores
parchado de reformas
con la plusvalía coagulada
tiritando de huelgas
chillan a ocho columnas
que no es cierto
que ya cicatrizó
que fue tangencial;
a lo sumo horóscopo proletario
ta buda
tan cristo
tan chispa
tan curiosidad
tan mercancía
tan luz de bengala
¡Que ya ni la chingan!
EL CHAPARRO
Por:Agustín Hernández Rosales
Es cierto
en mi estructura apenas cabe el corazón
pero cuando chapoteas dentro
con ese desmadre de parvada
con ese estrépito de selva
no me quepo
y empiezo a germinar por todos los poros
como la más plaga de las hierbas.
Me dueles
Y el cuerpo se dilata
y la carne palpitante
de tu nombre
es una montaña
que vientos y follajes
se disputan
quelachingada
lecumberri, 1976
Antes de tu mirada
era espontáneo y anarquista
como el agua.
Me placía dejar los puños
con un palmo de narices
y barrenar mis propios causes
sin importar dónde fuera
a desembarcar.
Ahora soy un charco repleto e espera
que chispa a chispa se evapora
cansado de acechar
estancado
Carajo!


V






