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Presentación

Jesús Nava Ranero

Es de desear amable lector-lectora que en las páginas de este número, que ahora con mucho entusiasmo compartimos contigo, encuentres, además de regocijo, una serie de elementos que te permitan acercarte a eso que se dice la rebeldía o más concretamente a una serie de apuestas que han marcado, con su traza y estilo, el derivar constante del hacer de los jóvenes.

En este número nos propusimos hacer un recorrido por algunos de los más recientes textos, a manera de escritura en acto, de la historia de la rebeldía.

No ignoramos que en las raíces más profundas de la cultura occidental hicieron letra ausente, como latidos de lo porvenir, las semillas del más allá del padre que la rebeldía germinó.

El deseo de ser siendo apañó los talones con los restos del verbo de la lengua callada; lengua hablando en silencio para ser escuchada.

Fueron dos las que en acto jalonaron la cuenta al hacerse mujeres y por ello mujeres aparecen tachadas, exiliadas, negadas en el texto imposible vuelto “texto sagrado” por los no hombres de Dios.

La rebeldía y la escritura de la rebeldía forman, si es posible decirlo así, la gran enciclopedia de las letras borradas.

De la rebeldía no ha de saberse porque la rebeldía es algo que se dice a manera de voluntad, de deseo, de potencial en acto, no para mañana, no para después, sino aquí desde ahora.

Por la vía de los actos que el rebelde realiza, las instituciones que encarnan el poder con rumbo a eternizarse se saben mortalmente finitas; de ahí su malestar contra el rebelde: el rebelde descorre el telón del tiempo y de las posibilidades de ser y renaser en el tiempo.

A diferencia del revolucionario que matematiza la historia al racionalizarla; el rebelde al meter el cuerpo y las cosas del cuerpo erotiza sus marcas.

La rebeldía como trazo o inscripción en el tiempo se sabe efímera; el rebelde es uno que no apuesta por el lado del poder ni de la toma del poder. Necesario decirlo, el rebelde no es el revolucionario, ni el revolucionario es el rebelde; uno y otro no son excluyentes, ni sus actos o acciones menos o más importantes.

Por regla general el rebelde no excluye al revolucionario ni tiene la intención de ponerlo en cuestión; el rebelde es uno que renuncia a la verdad que el revolucionario pregona; el revolucionario una vez convencido de la verdad verdadera la esgrime como arma que ilumina sus pasos al poder que pretende; el revolucionario califica al rebelde como no revolucionario y, en ocasiones, como enemigo de la revolución; el revolucionario busca la colaboración, la unidad que unifica en la disciplina de los verdaderos ideales; desea ser héroe, ahí donde el rebelde apuesta al acto de vivir y ganar la vida reinventado la vida.

DE NUESTRA NUEVA IMAGEN

Resta decir que este nuevo diseño no sólo es algo parecido a una vuelta de tuerca; con él andamos paso hacia el próximo paso, un tanto más llenos de color y colorido y también del movimiento que deseamos compartir y departir contigo.

¡Salud! y más ¡salud!, mucho buen entusiasmo, el amor y la calma y también la alegría necesaria para continuar.

DE LOS NÚMEROS ANTERIORES

A los números anteriores, por lo pronto, no sabemos la manera de acceder; en ello estamos y de existir alguna sugerencia de tu parte es urgente que nos la hagas saber.

Gracias: Abril 2007.

 

 

 

 

 

 

 

 

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