heading

La Letra Ausente
 www.laletraausente.com

SECCIÓN: EL NICHO DE LO ABSURDO

LA MIGRACIÓN  PROYECTO INSTITUIDO DE VIDA PARA LA  JUVENTUD RURAL DEL ESTADO DE GUANAJUATO

Por: LOURDES JACOBO ALBARRAN*

Las concepciones desarrollistas al definir a la juventud hacen énfasis en los parámetros biológicos tales como cambios hormonales y sus diversos impactos  en el crecimiento. 

Tales teorías conciben al sujeto como un organismo que atraviesa diversas etapas en un continuo temporal en el que el medio ambiente estimula o retrasa el desarrollo de un determinado individuo, así el ser joven es una condición natural e ineludible del organismo.  Sin embargo esta noción deja de lado los aspectos históricos, sociales libidinales y culturales entre otros, para caracterizar el ser joven

A diferencia de esta postura, la condición joven la entendemos como una producción histórica social significada en función del tiempo y espacio en donde las diferentes culturas han atribuido diferentes sentidos: aquellos que han dejado de ser niños pero que tampoco son adultos y donde la condición biológica es importante pero no la única para definir a quienes son jóvenes. Cada sociedad a lo largo de la historia ha organizado de diferentes formas la transición de los sujetos a la edad adulta. Este proceso es acompañado por una serie de significaciones imaginarias y expectativas acerca de lo que se espera de los sujetos que se encuentran en este trayecto.

No obstante hay que advertir que no todas las sociedades abren un espacio temporal para esta transición de la niñez al sujeto adulto. Incluso en una misma sociedad puede haber diversas concepciones de juventud y pueden ser diferentes en cada estrato socio cultural y económico que la componen, esto demuestra el carácter histórico y cultural de la juventud y sus contenidos (Anzaldúa, R 2005, Pág. 107).

En todo caso habría que hablar de las distintas juventudes que componen nuestra sociedad, tal es el caso de la juventud rural del estado de Guanajuato que se incorporo al programa Braceros desde 1942 y desde entonces ya son varias generaciones que han tenido como proyecto de vida viajar al norte. En este trabajo pretendemos señalar algunas significaciones contenidas en imaginarios sociales esperanzadores presentes en la migración y de cómo los jóvenes guanajuatenses se hacen adultos marchando al norte tras la esperanza de una vida mejor.

LA MIGRACIÓN EN GUANAJUATO

El estado de Guanajuato forma parte de la regiónHistóricade migración; su incorporación a los circuitos migratorios comienza a mediados del siglo XX cuando los contratistas norteamericanos viajan al centro y occidente del país en busca de mano de obra para la construcción de ferrocarril y cubrir la necesidad de trabajadores en las fundidoras y plantaciones de betabel de la región de los grandes lagos, especialmente en Chicago Illinois.

Durante el período de “Enganche” y hasta principios de 1940 más del 60% de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos procedían de Michoacán, Jalisco y Guanajuato. La convulsión social provocada por la Revolución fue un factor importante de migración en esta fase y aunque existía una contratación autorizada también se da la emigración indocumentada y las deportaciones (recordemos que de 1921 a 1939 son expulsados cerca de medio millón de mexicanos).

Con la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial nuevamente se requieren trabajadores para atender las labores agrícolas, principalmente en California. Con el programa “Braceros” (1942-1962) aumenta significativamente la migración en Guanajuato y desde entonces ha sido uno de los estados con mayor intensidad migratoria.

En el período de 1995 a 2000 el promedio de migrantes nacionales a Estados Unidos fue de 1.5 millones (78% hombres y 21% mujeres). Guanajuato se ubicó en el tercer lugar con el 11% (84% hombres y 16% mujeres) y un flujo anualizado de 33 mil guanajuatenses.

Al igual que sucede en las demás regiones migratorias, en Guanajuato el porcentaje total de trabajadores de retorno en el quinquenio referido fue del 15% . Lo anterior significa que en muchas comunidades del estado los migrante se van  para no volver, aunque en su sus planes declarados y soñados el regreso es siempre un proyecto presente, por eso siempre envían sus remesas.

Guanajuato es uno de los principales receptores de remesas. En 2001 el monto de éstas ascendió a 739 millones de dólares; en el 2003 fueron 1 211 millones; en el año 2005 llegaron 1 715 millones y para el primer trimestre de 2006 el flujo de migradólares ascendió a 429 millones de dólares.

El Consejo Estatal de Población ha estimado que para los hogares guanajuatenses las remesas representan, en promedio, el 65% de sus ingresos y para muchos éstas son la única fuente de subsistencia económica. Las remesas no sólo se gastan en alimentos, vestido, salud y, sobre todo, la vivienda. También son empleadas para financiar las labores del campo a través de la compra de insumos, herramientas y pago de jornaleros. Algunas comunidades incluso se han organizado para crear fondos comunes para hacer frente al pago de los financiamientos agrícolas recibido de instituciones federales y estatales.

Si nos hemos detenido un poco para presentar algunos datos estadísticos de la migración en nuestro país es porque nos permiten apreciar claramente cómo el cruce de trabajadores a los Estados Unidos no es un fenómeno de coyuntura, un suceso temporal o una peculiaridad social limitada a determinadas regiones de México.

De ahí que coincidimos con Anzaldúa (op.cit) cuando señala que el capitalismo globalizado, a la par que instaura un modelo de producción flexible, se hace acompañar de una política neoliberal que obliga a los países a firmar tratados de libre comercio en condiciones desventajosas y abandonar su responsabilidad de proporcionar seguridad social a los ciudadanos, es decir liquidar al estado benefactor. En el caso de México observamos que a partir de la aplicación de estas políticas económicas la migración ha ido en aumento, reflejo de ello es el incremento de las remesas a nuestro país convirtiéndose en la segunda fuente de ingreso de divisas. El tratado de libre comercio permite el paso de las mercancías pero no de la mano de obra, favoreciendo con ello el trafico de personas. Los jóvenes de las comunidades rurales son excluidos de este nuevo orden social; sin acceso a la educación, al empleo y la salud, no tienen más opciones que  incorporarse a la institución migratoria, circuito económico, social y cultural que incide directamente en la creación de formas de vida con largos alcances en la subjetividad de los migrantes y sus comunidades.
La migración entonces se ha convertido, como trataremos de mostrar en el apartado siguiente, en una institución que implica un denso entramado de significaciones que no sólo tienen que ver con lo económico sino también con la creación de universos imaginarios y simbólicos de interpretación del mundo que inciden en la constitución de la subjetividad en su dimensión  singular y colectiva.

Detrás de los números están las personas con sus sentimientos, emociones y pensamientos. Su comprensión no se agota considerando únicamente lo económico. Más aún, al dinero, al éxito o al fracaso en la aventura migratoria se le imponen una serie de sentidos que nos remiten a un sistema de referencias simbólicas que van más allá de lo material. Así, el sentido de la construcción de la casa, la troca, el terreno o los animales pagados con migradólares trasciende la inmediatez de su representación dineraria y nos envía a un orden de sentido tejido con los hilos de la esperanza

LA MIGRACIÓN UNA INSTITUCIÓN

A partir de estas  reflexiones se comprende  por qué fenómenos sociales como la migración no pueden ser entendidos atendiendo únicamente a lo económico. Éste representa tan sólo una de sus dimensiones; es necesario tratar de comprender cómo incluso lo económico se inviste de otros sentidos, es decir, intentar acercarnos a los complejos y sutiles anudamientos entre sus aspectos funcionales, simbólicos e imaginarios: tratar de penetrar en las cadenas de significación que hacen de la migración una institución en el sentido pleno de la palabra.

Cuando decidimos abordar el estudio de algunos aspectos de la migración nos propusimos comprender cuáles son algunos de los sentidos instituyentes que se van tejiendo en la subjetividad de los migrantes y sus comunidades; comprender cómo éstos se deslizan, consciente e inconscientemente en su apreciación del mundo, en la institución de un sentido muy peculiar del tránsito migratorio.

Estimamos que en la migración se encuentran presentes todos los rasgos señalados por Castoriadis cuando habla de la institución y de la institución de la sociedad. En el fenómeno migratorio además de la función económica que indudablemente comporta, convergen una serie de redes simbólicas e imaginarias que desbordan, y con mucho, el sentido puramente económico de la experiencia migratoria. Las huellas de la experiencia del cruce fronterizo en el relatado de las vicisitudes enfrentadas por los migrantes nos remiten a las cadenas de significaciones imaginarias desde las cuales los ellos y sus comunidades van configurando nuevas prácticas sociales, ritualidades y discursos para asignarle sentidos instituyentes al éxito, fracaso, sufrimiento y dolor implicado en la separación, en la ausencia y en la muerte.

Para tratar de analizar algunos aspectos institucionales del fenómeno migratorio conviene recordar ahora que la institución de lo histórico – social  comporta una dimensión instituida y otra instituyente, lo que introduce una tensión en el proceso de creación social. En este sentido, las instituciones en tanto forma visible de lo social se pueden considerar también como un campo de tensión entre lo instituido y lo instituyente, fuerzas manifestadas de lado a lado en sus componentes funcional, simbólico e imaginario.

La visibilidad de las instituciones no es plena sin embargo, ya que su variabilidad como formas sociales sólo puede comprenderse si se toma en cuenta el hecho de que las redes simbólicas que le dan “cuerpo” se encuentran entrecruzadas por lo funcional - económico y lo imaginario. Siguiendo el análisis que al respecto realiza Castoriadis, tenemos que dichas redes simbólicas son el vehículo de ciertas significaciones imaginarias sociales, fuente última que les otorga sentido y orienta su funcionalidad y organiza su estructura simbólica. En consecuencia, para comprender algunos de los sentidos presentes en la migración es necesario penetrar en las significaciones imaginarias que transitan a través de los dichos y prácticas sociales implicadas en la salida, el cruce, el establecimiento en Estados Unidos y el retorno a sus comunidades.

Ahora bien, en tanto redes simbólicas que otorgan una determinada coherencia a los sentidos que vehiculizan, las instituciones se encuentran como todo sistema simbólico abiertas a la posibilidad de establecer nuevas redes de significación producto de la tensión entre lo imaginario instituido y lo imaginario instituyente. Por lo tanto, son espacio de confluencia conflictiva de múltiples sentidos donde lo marginal lucha por instituirse a costa de los sentidos instituidos.
En el caso de la migración existe todo un discurso institucionalizado desde el cual se le asignan ciertos rasgos específicos a la migración y configuran una visión muy particular del migrante. Así, por ejemplo, uno de los sentidos institucionalizados acerca de la migración es que los trabajadores emigran solamente porque no tienen trabajo, pero no sólo arriesgan la vida en el cruce de la frontera por carecer de empleo. De este modo un primer sentido instituido de la migración es que ésta es un fenómeno fundamentalmente económico. Discurso al que le subyace en realidad una significación imaginaria que se articula plenamente con el gran imaginario social del capitalismo: la racionalidad económica. Imaginario que se puede decir empleando cuatro verbos, producir, consumir, racionalizar y dominar.

Así, el dinero-consumo-acumulación  representan la significación imaginaria del discurso instituido, desde éste el fenómeno migratorio aparece como una modalidad institucionalizada de participar en la producción y reproducción de la vida material de la sociedad. Y esto es verdad en la medida que si no se cumple la función económica que “llena” la migración, desaparecería. Pero, como veremos esto no es suficiente para comprender toda una serie de prácticas sociales que no encuentran sentido bajo tal significación. Por el momento nos limitamos a señalar el hecho de que el migrante ahorra y se sacrifica para otros, padres, hermanos, esposa o hijos, incluso destina una parte de su dinero para las fiestas patronales o el mejoramiento de su comunidad cooperando con la construcción de una escuela  o una  calle. Así qué sentido económico tiene gastar el dinero pudiéndolo acumular para su beneficio personal.

A lo largo de nuestro recorrido por algunas comunidades de Guanajuato hemos observado la existencia de prácticas sociales inéditas cuyo sentido erosiona las significaciones instituidas

SIGNIFICACIONES IMAGINARIAS ESPERANZADORAS.

Llega el tiempo en el que hay asumir el encargo de ir a trabajar al norte, es el momento en que las sobredeterminaciones de la institución migratoria toman cuerpo y se manifiestan con profunda violencia, material y simbólica. Es el llamado a buscar -y lograr-  mejores condiciones de vida para sí mismos, la familia y la comunidad.
Al igual que sucede en los mesianismos o los proyectos utópicos religiosos, el viaje migratorio en lo material responde a las coacciones impuestas por la miseria, por la falta de trabajo y en lo imaginario para acceder a una tierra más buena. Esto es, se presenta no como un escape individualista sino como proyecto de salvación de los otros: la madre, la esposa o los hijos. Cuando los trabajadores mexicanos deciden marchar van persiguiendo un sueño. Aún antes de ser hombres a los niños se les impone, mediante la violencia simbólica, la necesidad de cruzar la frontera. Son convocados a exponerse a todos los peligros y sufrimientos del viaje migratorio, son enviados al “sacrificio” por el bien de todos. Tan efectivo como mimetizado es el llamado que la disposición de iniciar la travesía al norte aparece como una decisión individual, incluso en algunos casos la familia no se entera. De este modo la violencia colectiva contra los migrantes queda agazapa entre los intersticios de los fantasmas personales del migrante.

 ¿A usted no le pasó algo?
No porque yo la primera vez que fui duré diez años para volver, tenía diez y seis años y luego, luego encontré trabajo y no me moví para nada, duré diez años. Precisamente en esos diez años vine a México porque el patrón que tenía me mandó por los papeles que se requerían para arreglarme ¿verdad? Aquí tenía que sacar acta de nacimiento y una carta del presidente municipal y ya ellos se encargaban de lo demás y fue cuando yo arreglé pues mis papeles, para estar allá legal, fue en el cincuenta.

¿En aquella época usted mandaba dinero?
Sí, a mi padre
¿Y su mamá?
No vivía, ya tenía siete años que había fallecido, nomás teníamos a mi papá, yo le mandaba, yo no tenía vicios, no fumaba, no tomaba, todo lo que ganaba se lo mandaba a él.

¿Qué pasó con el dinero?
Todo me lo guardaba, me lo guardó, me lo dio y luego él se casó por segunda vez y ay, total, vivimos una vida tranquila con él, de buena conformidad porque nosotros lo queríamos a él y él a nosotros y no había diferencias. Yo se lo mandaba para que él hiciera con el dinero lo que él quisiera, pero a pesar de todo eso me lo guardaba

Con apenas catorce o quince años los jóvenes de las comunidades rurales de Guanajuato suelen hacer su primer viaje a los Estados Unidos. El anuncio formal se hace a través de un amigo o familiar que invita al futuro migrante a viajar a los Estados Unidos. En apariencia la decisión se toma de manera inesperada, se decide de momento. Puede surgir como algo súbito después de algún desaguisado de la vida cotidiana o como producto de la desesperación de no poder sobrevivir. La convocatoria sin embargo es para los jóvenes para aquellos que pueden ofrecer su vitalidad en una especie de eugenesia social. Quien logra cruzar el desierto puede cultivar los campos californianos sin lugar a dudas

Llegó la oportunidad que llegó un primo y me invitó y me dijo: ¡vámonos! y quién sabe qué. ¡No! yo ya estuve, ya sé qué onda. Mira te invito el pasaje, te invito esto, lo otro y me convenció.

Yo estaba trabajando, era viernes me iban a pagar ¡pues ni cobré y me fui sin dinero! agarré camión en León, no había ya y me fui parado hasta Tijuana ¡órale! A mitad de camino él me dijo vamos a regresarnos porque él tenía su novia. No ya estamos acá ¡vámonos! Ya estando en la frontera agarramos coyote, igual ahí estamos nosotros buscando; no conocíamos a nadie.

De repente alguien se nos quedó mirando ¿van al otro lado? sí, haber así y así hablen. Hablamos por teléfono allá, no sí vénganse y todo ¡vámonos!
[José Trinidad, (realizo su primer viaje a los 18 años)  San Francisco del Rincón]

Para emprender el viaje se ponen en juego un conjunto de condiciones sociales e imaginarias que muestran claramente las rutas y caminos para llegar a la tierra prometida. Ser joven en las comunidades migrantes es fortaleza física, es esperanza y capacidad de soñar, por eso los viejos pueden ser jóvenes cuando dicen “Todavía estoy fuerte para trabajar”. El migrante, como el héroe, inicia un viaje con una causa y un destino bien precisos. Esto supone, sin embargo, transferir su centro de gravedad de una zona espiritual conocida a una zona desconocida llena de peligros.

Pero si bien son los amigos o familiares los que invitan a iniciar la travesía, el dispositivo se echa andar desde tiempo atrás, desde la infancia, al escuchar el deseo de los padres. Es una decisión articulada en y por la familia. Es una historia que se repite, cuando sean mayores, los jóvenes migrantes también hablarán a sus hijos del viaje. El deseo se vuelve transgeneracional articulándose con la historia social de sus comunidades:

¿Cómo se animó a irse a los catorce años?
Pues no sé, con valor yo creo que el valor lo saca uno de onde quiera que sea por la misma necesidad hace a uno, este… yo me animé porque no era tan duro como ahora, antes era yo creo que poquito más fácil.

¿No tuvo problemas para pasar?
No, un hermano mío me pasó, me fui con otro señor que me encargaron con otro señor, de aquí a Tijuana, ya después ahí en Tijuana llegó mi  hermano mío y de ahí me pasó para allá
[Francisco 45 años  Duarte]

Cuando él se fue -a los quince años- ¿quién tomó la decisión?
La tomo él [un hermano muerto en Estados Unidos] o sea que en mi familia éramos muy pobres. Mi papá había muerto, desde que yo tenía quince años quedamos huérfanos. Había mucha necesidad en la casa, la decisión la tomo él.
[Julia, 33 años, Manuel Doblado]

¿Qué edad tenía usted cuando comenzó a pensar en ir a Estados Unidos?
Yo cuando terminé la primaria mi mamá me empezó inculcar, que si, vamos a decir, pasas a sexto año, terminas sexto año te vamos a mandar con tu hermana, me decía: “te vamos a mandar con tu hermana, a que estudies”. Entonces yo por, vamos a decir, la novedad de qué decía yo: “¡ay que me voy ir a Estados Unidos a estudiar!”. Yo le eché ganas de salir aquí la primaria, pos sí, saliendo la primaria, luego como a los seis meses me trasladaron a, o sea mis papás fueron los que hicieron los gastos para irme yo, supuestamente a estudiar, pero como le digo, no me gustó, ¿por qué? porque yo miraba cómo vivían ellos aquí, o sea yo miraba el tipo de vida que había
[Francisco, realizó su primer viaje a los 14 años. Duarte]

La migración se configura así como un “llamado a la salvación”. Todos son convocados pero sólo algunos, como los héroes, podrán culminar con éxito el viaje migratorio logrando ayudar a la familia, obtener una vida mejor o abandonar la pobreza.

La búsqueda de mejores condiciones de vida, luego entonces, va delineando los contornos de un proyecto utópico que pone las miras en una tierra prometida ya existente en suelo norteamericano. No es la utopía religiosa propuesta por Dios a su pueblo, no es demanda de abandono total y pleno de la tierra de origen. Por el contrario, los migrantes se van para volver.

A diferencia del arrebato del poseso, el proyecto dibujado en la migración no es un escape mágico del presente, tampoco busca su transformación a través del abandono, es un intento de transformar el destino aquí y ahora. La tierra prometida, una vez iniciado el viaje migratorio, se traslada de Estados Unidos y de ahí nuevamente a suelo mexicano. La emigración es, como apunta Ainsa, F. el medio para fracturar el destino.

Llegado el momento de incorporarse a la utopía dibujada en la migración el viaje es vivido con gran excitación no exenta de tintes alucinantes; ocurre una suerte de exaltación onírica donde el suelo norteamericano es percibido como un sueño y la tierra natal como la realidad. Sin embargo, las coordenadas de referencia son flotantes, nebulosas. El anhelo de llegar al poderoso país del norte se sostiene en la esperanza de acceder a una vida mejor cuyo costo es el trabajo y el sufrimiento.

¿Qué te platicaban de Estados Unidos?
Me platicaban que era muy bonito, pensé que era muy bonito todo allá, que se ganaba dinero, si se gana buen dinero pero así como se gana se gasta y tan lejos de la familia también, extrañas a tus padres, a tus hermanas. Estaba con la familia [con los tíos] pero no es lo mismo que estar al lado de tu padres.
[Juan Leobardo, 20 años, La Sandía]

Estados Unidos yo creo que es el dueño de todo, orita los niños desde que ya tienen uso de razón ellos creen que Estados Unidos es un sueño nada más, Estados Unidos es un sueño. Como le digo, si quiere realizar sus sueños, puede realizarlos
[Francisco, 35 años, Duarte]

¿Para usted qué es la migración?
Pues la emigración para mí, me sacó a mi de la pobreza, bueno sigo siendo pobre, humilde, pero para mí fue una cosa que nos ayudó mucho, que ha ayudado a muchos paisanos y ha ayudado a mucha gente que se fue de aquí de México a buscar una nueva vida, un nuevo ambiente para mejorar y el beneficio de sus familiares.
[Don Taurino, 80 años, Victoria de Cortazar]

Una vez que han accedido a la tierra prometida en Estados Unidos, el proyecto utópico sufre un deslizamiento imaginario en su topología. Ahora la tierra prometida se ubica en las comunidades de origen. La vida se llena de nuevas nostalgias. La nueva tierra prometida tiene nombre: La Sandía, Magallanes, Purísima de Bustos. El retorno es el segundo momento, gozoso cuando se ha tenido éxito, del peregrinaje a la tierra prometida.

El llamado es entonces una figura imaginaria muy peculiar, comporta la realización de un viaje con retorno. Pero no se regresa a lo mismo, el pueblo o el rancho han sido transfigurados por los dólares, el sacrificio, el dolor y el ascetismo. Se ha abandonado un triste páramo, se retorna a un espacio transformado por el sacrificio. No importa que al regreso siga sin haber trabajo, el campo permanezca abandonado o más empobrecido, ahora un ladrillo, un cuarto, un borrego o el alimento diario de la familia son otros. Se retorna a un lugar lleno de aromas nuevos, el sol es más brillante y el olor de la tierra mojada reconforta al espíritu. Se está en la tierra prometida realizada aquí gracias al viaje migratorio.

Sin embargo también está la juventud que no asume este encargo y realiza este viaje sin asumir el llamad. Por el contrario su idea es obtener recursos para su propia satisfacción; entre ellos se encuentran los que no envían dinero, los que jamás regresan o bien los caídos en la tentación de vivir para los goces carnales

¿Vale la pena?
Vale la pena para el que sabe aprovechar allá (…) allá es diferente aquí  (…) allá andaba en la perdición, en las drogas, el vicio, en las drogas, la gente anda en malos pasos, llegaban bien y luego dos tres meses y ya los miraba uno en la perdición, en la droga, en el vicio, ya luego los veías salir de … esos chavos no eran así, no tomaban cerveza, ni cigarro y ahora que andan asaltando mariguana y todo, se juntan con malas amistades, las amistades negativas  son las que los echan a perder . Pas como en todo, el que la sabe hacer, la hace
[Juan Leobardo, 20 años, La Sandía]

¿Enviaba dinero a su casa?
Mmm, no, no siempre

¿Qué hizo con su dinero?
Me lo guardaron y cuando vine me lo gasté

¿En que se lo gastó?
Aquí había una fiesta y en un día me  lo gasté en parrandas

¿Le gustaría volver a ir?
Sí, sí me gustaría volver a ir

¿Sus padres que dijeron de que se fue?
Nada, ellos están de acuerdo, como uno ya es mayor de edad respetan mi decisión
 [Miguel 18 años Yuriria]

 

¿En qué se gastaba el dinero?
En los bailes

¿Cuéntenos?
Igual que aquí, hay mucha gente hispana, así que íbamos a bailar

¿En un salón? ¿Les cobran por entrar?
Sí, en un salón

¿Adentro qué les venden?
Cerveza hasta cierta hora nada más

¿Cuántas horas dura el baile?
De ocho a una de la mañana y cerveza hasta las doce y está mejor que aquí porque todo el tiempo hay vigilancia, o sea que ahí casi no hay problemas

¿Cuánto cuesta entrar al baile?
Treinta dólares es el cover y después depende del grupo que vaya

¿La cerveza va incluida en los treinta dólares?
No, muchos salones dejan entrar y usted puede llevar su hielera para no comprar adentro, es más caro

¿Usted si pudo construir algo con su dinero?
Sí, compré un terreno

¿Para usted o para su familia?
No, para mí

¿Su expectativa es quedarse en Estados Unidos?
Si pudiera sí, si agarramos una con papeles mucho mejor, ¿verdad? Ahí ya arregla uno, viene uno aquí dos o tres meses, visita a la familia y pa tras

¿Cómo es eso?
Pues si que ya tenga papeles para casarse, aunque esté fea

¿Estando allá extrañaba su tierra?
No, por qué, no cuál, entre puros amigos, puro relajo cuál ganas de llorar

¿Pura felicidad?
Eso ya pasó, del tiempo de llorar ya quedó atrás como en la películas que se la pasaban que sufre y sufre en el camino y que pura discriminación por donde quiera, está muy cambiado eso

[Antelmo 19 años Yuriria ]

Recién abandonada la infancia los jóvenes de las comunidades migrantes se hacen hombres machando al norte, su fortaleza y su capacidad de soñar un mundo mejor  los hace idóneos para enfrentar las vicisitudes del cruce indocumentado y el arduo trabajo allende el río Bravo. La migración de trabajadores, presenta todos los rasgos de una institución entendida  como una red simbólica socialmente sancionada, en la que se combinan, en proporción y relación variable un componente funcional y un componente imaginario De este modo tenemos entonces que la migración se sostiene en el plano material – funcional por la asimetría salarial entre los dos países. Sin embargo, las razones económicas no son suficientes para comprender las condiciones y peculiaridades de la migración – especialmente la indocumentada - de trabajadores mexicanos a Estados Unidos. Existen una serie de significaciones imaginarias sociales desde las cuales las vicisitudes de la migración son significadas e inscritas dentro de ciertos universos simbólicos específicos de las comunidades de migrantes.

El campo de tensión en medio del cual se dibujan los horizontes de significación de la migración presenta diversos y muy complejos aspectos que inciden en las singularidades en que cada migrante se incorpora a la institución migratoria. Representa el nicho imaginario y simbólico que condiciona una peculiar elaboración subjetiva de las vicisitudes del viaje migratorio por eso no todo responden al llamado, no todos regresan triunfantes.

Pero en conjunto forma el locus imaginario que atraviesa la constitución de la subjetividad, de ese modo las voces colectivas de la imaginación se articulan con los sueños singulares formando un entramado donde los sueños se socializan y la sociedad se sueña.

REFERENCIAS

Ainsa, F. (1982) “Tierra prometida, emigración y exilio” en: Diógenes, Número 119, pp. 55-70, México, UNAM.

Anzaldúa, R (2005) Jóvenes frente al abismo en : Tramas , Número 24, pp. 105-134 México , UAM-Xochimilco

Campbell, J. (1949) v. e. 2001, El héroe de las mil caras, psicoanálisis del mito. Fondo de cultura económica, México.
Castoriadis, C. (1993) “Entrevista con Cornelius Castoriadis”. En: Ajo Blanco, Noviembre de 1993

Cebada, C. (1993) “La migración hacia los Estados Unidos y dos comunidades de origen en el estado de Guanajuato” en: Regiones, Volumen 1, Número 1. Abril-julio de 1993, pp. 73-87.

XII Censo General de Población y Vivienda 2000, INEGI.

 

Para el INEGI un migrante a Estados Unidos es la persona que en los cinco años anteriores a la entrevista censal salió de México a ese país independientemente de que haya regresado o no al país.

XII Censo General de Población y Vivienda 2000, INEGI.

Cebada, M., 1993.

Castoriadis, 1993.

Campbell, J, 1949, v.e. 2001.

Ainsa, F, 1982, p. 58.

 

cintillo.nicho
logo.nicho

 

 

 

 

 

botontrama

    botoncuerpo

   botonelnicho

     botonaullido

    botoncoloquio

      botonombligo

 

e.1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 menu 1 menu 2 menu 3 menu 4 menu 5