
La Letra Ausente
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SECCIÓN: AULLIDO
SIETE POEMAS
Por: OCTAVIO PATIÑO GARCÍA
RUINA
Sobreviene la ruina
ahí donde es el sueño un libre espanto
ahí donde se eleva la humareda del suelo
sobreviene la ruina
la trituración nocturna del alma
y me siento como algún lobo que aúlla temeroso de ausencia
a veces ya no puedo poder...
sobre el asfalto soy la piedra inmóvil
y la boca se me deshabla
indeciblemente
se hace cárcel y reseca la lengua
la boca no me dice nada, no me habla
y mientras el recuerdo me va jodiendo
a golpe de canciones, de besos, de miseria
yo voy andando a tientas
hacia la nada
revuelto e incierto
rompiendo el crepúsculo
tragando silencios
dejándome tragado entre palabras.
ORIGEN
Se que he nacido atado, desbocado,
con la suerte vecina de mi muerte
agrupado en un hueco y desolado espacio
donde fui sembrado un marzo por la tarde
si, a las seis de la tarde yo nací,
nací por la tarde, ya era tarde, se me hizo tarde
y llegue tarde al mundo.
Alguna mañana me vendrán a ver las gentes,
seguiré retardado
con mi muerte a mi lado
me reclamarán las muchas soledades
que un día desorbitado les produje
con mi ausencia terrena y solitaria
pero mi vida no ha sido sólo cosa mía
alguien más ha sentido punzadas por el hambre
ha sentido las bombas de la vida estallando en su cuerpo
será que muchos pensarán que es mi cansancio
y dejarán que duerma hasta el momento
en que mis huesos puedan llevarme a otro lugar.
DETRÁS QUEDAN LAS HORAS
Detrás quedan las horas
todo el día encerrado entre ausencias de luz
un beso de mujer a media tarde
notas sin pentagrama flotando a media noche,
detrás nos siguen ruidos de la infancia
con sus niños que asisten a una muerte diaria
y un resucitar marchito en el olvido
también quedan rezos en un amanecer que se hace tarde
dirigido a las noches sin descanso,
carcajadas duras y extrañezas
agrupadas en coros del desorden
detrás anduve yo
que fui el que iba a ser lo que no soy
ahora
mirando para atrás
ungido en memorias descarriladas
no sé si miro pasado o el pasado me mira
no sé si soy la sombra al lado mío
y el suspenso se la juega
apostando a la escritura
conversión a la letra, garabato,
signo, trazo, zumbido,
línea en torceduras, interrupto,
manchas, suerte de arañas, escarabajos,
percances del trayecto, proyectil,
palabras al abismo, a la intemperie,
expuestas al deshuesadero de la boca
tiritando en el desfiladero de la tinta
girando, voy girando
dando el quiebre hacia atrás
donde brincan las voces que me habitan
como unas tejeduras sin origen
girando en sembradíos de inquietas telarañas
que pueblan el mural de mi escritura.
SEIS CUERDAS (A los que dibujan sobre las sombras una guitarra luminosa)
Deslizando la vida por su alambre
tirándome a la cuerda
como cuando tiramos al deseo
para llegar al fondo del abismo y sentirnos vivos o exiliados
el deseo es el abismo que se abre
cuando toca a su puerta mi instrumento, guitarra sobre el tiempo
y en mis manos voy cargando ese cuerpo
en su madera voy crucificado
siento su vibración al rimo del corazón,
estallan los oídos
y la bocina nocturna taladra ruidosa
con distorsionada voz
luego viene el necesario silencio
apaciguando las aguas desbordadas,
aligerando el sudor de la tormenta
pero es sólo un momento,
es sólo el suspenso que espera al asesino
porque luego regresa la estridencia
con el soplo de un dios erotizado
y consume cabezas y almas en medio de la bruma
y llega hasta el umbral que se ha formado entre el humo, las luces
y la fuga
la melodía parida es una suerte de errante sin principio
la escala se atornilla a mis dedos electrificados
y se va deambulando entre las sombras,
escapando en la noche apresurada,
secuestrando amorosamente la pulsación de las pasiones,
conduciéndolas al escenario, más allá de los cuerpos
es la torcedura del tiempo
son las notas que se encajan en la piel en cada arrebato del sonido
es la continuidad del aullido
esperando su turno diariamente
son estas seis mis cuerdas y pudieran ser más
pero son esas seis las que me arrojan
al vuelo subterráneo de las ondas
son cuerdas,
están cuerdas tal vez porque serán locura,
sobresaltos, comedia y tragedia
es mi rumbo agitado en los conciertos
atrincherado en medio de las cuerdas
musicalizado en los acordes que se fraguan entre las madrugadas
este es mi rumbo
tirarme de cualquiera de las cuerdas
ahorcar mis dedos hasta quedar tirados
este es mi rumbo
y seguiré tirando de la cuerda
hasta que llegue la muerte de la luz.
HUECOS
Desnudo a mordeduras de los días
voy juntando cicatrices
acumulando voces transitorias
que se desplazan como moscas en los circuitos de mi cuerpo
con el temblor zumbando en la garganta
montado en los lomos de las horas
voy cavando momentos para enterrar muertos y recuerdos
inquilinos permanentes
dentro de los muros del dolor
en el interno aposento
luego de repente se me encharca la sangre
y siento que se me ahoga un niño tierno que llevo en el pecho
en ese pozo de la sed que tenemos por corazón
y vuelve algún espanto en una intensa pregunta
y se retuerce en la noche locamente
mientras dice decir
decirse llamar
llamarse
y sigo deshojándome la boca
juntando trozos de lengua
para llenar las zanjas profundas de las cosas.
UN RATO DE AUTOBUS
Libre de toda sospecha
ante el suelo abierto y el ocaso
nada de corazón
nada de nada
el soplo de la luz es imposible
es volver a ser niño y esconderse en el aire
detrás de las puertas
sobre el agua
enmudecer como algo subterráneo
mirar por la ventana
viajar en un autobús desenfrenado
infernal y sombrío
es dislocarse el alma a toda marcha
en una tarde donde la gente no sabe mi destino ni mi origen
yo tampoco lo se y si lo supiera
el desastre estaría en medio de ambas partes
es creer ser nada y sin embargo ser
es no querer ser nada sin tener nada que ser
sólo es la una de la tarde como tantas unas de las tardes
pero es tan diferente
son pasos rápidos que se sienten lentos bajo los edificios
es la mirada turbia detrás de los cristales
he querido bajar
andar entre la gente que camina y se detiene
en los rumbos que no saben
es como cualquier día
es como un morirme cualquier día de la semana
como morirme un pedacito cada día
es trasladarme simplemente
arrojando el cuerpo velozmente en el vientre de una máquina ruidosa
es atravesar las horas líquidamente
fluir eléctricamente
sin poder esconderme del desasosiego
aún así, cuando el autobús detenga su camino tarde o temprano
esta trayectoria de mi mismo no encontrará un barranco todavía
no es nada
sólo un resto de llanto
mientras cae la noche sobre la carretera.
HOTEL
No he alcanzado aún a parar las vértebras del hambre
no es un hambre común como las diarias
esta hambre es otra
cada vez que hay hambre y lanzo un pie tras otro
no avanzo, parece que me petrifico
como una estatua de sombra
que no ilumina
y veo el ámbar eléctrico que atraviesa las calles oscuras
veo una mancha de aceite sorbiendo en el asfalto
y el agua se quiebra escalones abajo
se apresura a dormir bajo la tierra
sé que en la noche hay peligro
me lo dicen las sirenas aullando
girando rumbo a un muerto
que será la noticia de un noticiero muerto
el riesgo me lo dice mi corazón
rebotando en una espuma amarga
siento las máquinas conducidas por desconocidos
deshacerse en los rieles del aire
veloces, muriendo hacia abajo rápidamente
y las vértebras del hambre vuelven a sonar
es un hambre de seguir la noche
extirpándole al tiempo la nostalgia
desde un cuarto de hotel
donde estaré sembrado
solitario
atestiguando mi posible futuro.
