
La Letra Ausente
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SECCIÓN: AULLIDO
LE ESCRIBO A UN CEMENTERIO
Y OTROS POEMAS
Por: OCTAVIO PATIÑO GARCÍA
Le escribo a un cementerio
Le escribo aun cementerio
a esas filas de muertos
que se cayeron antes de que cayera el mundo
¡Que pretensión de esos muertos!
obligarnos al desenterramiento de sus huesos
para rendirles culto
con su calamidad embarazada
esa tragedia encinta
que quiere sembrar hijos por doquier
que son el gran espejo en el que nos miramos
¡Hijos de la calamidad sin esperanza!
pero no desesperemos
este mundo seguirá pariendo hijos e hijas
metáforas lactando, amamantando
lagartos de piel dura
merodeando la tierra
abriendo la garganta
para arrojar la voz
para hacer de la calamidad una matraca,
ruidosa, ruidosa
que sacuda de fondo las palabras
esas pobres palabras
que siendo apasionadas viraban al olvido,
al óxido perpetuo de la infamia
donde el estatismo es un sepulcro
metáforas lactando en la calamidad
un mundo donde ustedes
Cementerioristas
Calamidarios
sean el pretexto para un nuevo regreso
¡Ja, ja!
A jalar y a jalar
hasta que irrumpa la carne enamorada.
Larga Sombra
Larga sombra es la de un beso muerto
larga y silenciosa como la vía de un tren abandonado
larga sombra es la boca guardada, cubierta de polvo,
olvidada en desembocaduras
piedra boca tan dura
que dura endurecida tiempo largo, muy largo,
larga sombra es el orden
ordeñando la sangre
nuestra leche de amor
sombra que hace sombreros los amores
¡Hay que catapultar al corazón!
lanzarlo a renacer
un corazón que sea vela encendida
que alumbre y vele y vuele
y jale y valga vela y arrastre en el desastre
nuestro barco encallado y silencioso
y quite la encalladura que lastima
para no encallar ni callar
porque la voz no es otra sombra larga, larga,
y sí lo es, que se largue la sombra
que la boca se asombre
que suene y truene con filos de relámpagos
que lleguen dibujando sobre la noche abierta
cortando largas sombras grito a grito
hay que catapultar al corazón
que desgarre con su tambor la sombra.
Gusanos
Vernos aquí retorciéndonos
en el lado de la podredumbre
es pasar a otro momento,
mientras lo que se dice limpio, acertado y bueno
hace de la vida un muladar de muertos
nosotros somos aquí los gusanos
saliendo del encuentro al agujero
del violento mutismo
los gusanos del edén, de la felicidad,
aquellos que deciden pudrirse con la tierra,
hacer de la tierra un antro para mover la cola,
el corazón y el cuerpo
resbalando torcidos en los pentagramas del mundo
gusanos que renuncian a lo eterno
devorando presencias y pariendo miserias,
gusanos del olvido
del diablo y de la muerte,
gusanito de Dios, por lo que vive
somos de la noche,
de la fiesta y del ruido,
gusanos amorosos de la tierra,
del cuerpo que se abre a otro momento,
gusanos que nacimos en el lugar oscuro,
debajo, con los sueños insurgentes,
gusanos contra el tirano gusano de la carne
que a chorros nos escurre hasta la muerte
todo el cuerpo gusano a ras de la ceguera,
horizontales orugas se aferran en moverse
¡Bendito movimiento!
bajo la tierra vamos
enanos de la luz,
espirales rompiendo,
inventando gusanos
subterráneos del alma
amanecer del mundo sentido desde tierra.
Memorial
Habito en mi memoria,
mi cuerpo está vendido a mi memoria
a esa carretera solitaria de mi corazón
cuando la tarde se hace tarde, la noche se deja caer
lentamente
llenándome de cosas que me duelen
y hay cortocircuitos
imágenes que van creciendo
hasta hacerse viejas y morir y renacer de nuevo
el álbum temporal abre su ojos
y mira hacia donde se entretienen los niños
que ayer iban a ser viejos y hoy me mueren rebeldemente
pataleándome como si estuvieran en el vientre de su madre
y siento que soy el vientre que guarda a los niños que fui
parturiento, abandonado a mi suerte
dando a luz restos recordantes
sobre el riel de mi memoria
que retorna en una erosión lastimosa
que me estremece
porque habla de mí
en silencio
como si en mí esperara
el niño de la muerte que ya se ha levantado.



