Presentación
La letra ausente. Revista de micropolítica y subjetividad
DE OLVIDOS VIVIDOS A VIDAS ENCARNADAS.
EL CUERPO HOY
POR: CARLOS OLIVIER TOLEDO
Asistimos al crepúsculo de la Verdad al sabernos cuerpos vivos en la cotidianeidad. Vemos andares que viven con el agobio en un mundo que departe según su antojo y no con la misma intensión. Cuerpos robustos y gustosos, delgados e inseguros, flacos atrevidos y obesos depresivos. Mundos vivientes a sus anchas que no se terminan de decir. ¿No es cierto que ahí donde comienza el sueño la Ley quiebra su sostén? Seguros estamos que donde termina la regla, la fantasía encarna en cuerpos que anuncian un tiempo sin tiempo y espacio sin lugar. Qué es el cuerpo sino una necedad por vida y necesidad de vivir, de ser, de tocar, de decir, y como escribiera Jesús Nava, de ser siendo. Cuerpos, que a pesar de no querer ser, siguen siendo.
De qué cuerpo habla esa ciencia que no objetiva sueños ni anhelos, lamentos ni esperanzas, dichas ni desdichas. La Carne es su apuesta. La vida puesta en acto con cuerpos “defectuosos”, sudados, desaliñados, trajeados, altos, chaparros, gordos, flacos, negros, blancos, amarillos, con flatulencias, estrías, eructos, risas, llanto y afanosos por vivir, es la nuestra. Carne hecha cuerpo; cuerpo hecho vida, vida hambrienta por vivir; por decir, por convocar, por evocar, por recordar, por innovar, por denunciar…por amar. Porque la vida comienza ahí donde la carne decide ser; porque es ahí, donde se expresa la pasión de la lágrima, que se apuesta vida.
Cuerpo hecho vida; vivido, viviente. Espacio alumbrado, fruto de la tierra negado a perecer. Tenemos cuerpo, somos cuerpo. Existencia corporal sostenida por el hilo de la vida y la muerte y que sugiere la trascendencia de la prudencia, del recato, de la amargura. Movimiento que abraza al cuerpo; lenguaje de la vida que desdeña la detención.
Reconozcámonos como carne hecha cuerpo, cuerpo hecho vida, vida hecha movimiento, movimiento hecho corriente, corriente hecha ritmo, ritmo hecho…hasta derrocar la absurda creencia de lo dado, de lo determinado; hasta comprender que nuestro cuerpo anuncia la irreverencia con el solo acto de despertar.
Contemplemos la expresión de nuestro cuerpo; un espacio perfecto, así, como es; con la anchura anormal o delgadez perfecta, con la asimetría de su sinsabor, con el sinsentido de su andar; con una presencia que decide hablar al unísono de la pasión, del amor; de la ternura que le concede su derecho a vivir y soñar.
La Letra Ausente se sostiene en la necedad de convocar cuerpos cuya presencia este dada por la pasión de recorrer un camino sin camino, con un cuerpo que no sea más que acción; de seres auspiciados por la irreverencia de un cuerpo decidido a gritar con el silencio que da su andar. Recorrido que no pondera nombres ni enaltece cuerpos. Vivir cuerpos con el gozo de lo que se es y con la indignación de lo que no permite la expresión de la vida con cuerpo.
Es cierto que la fantasía no es ciencia, ¡bendito aquel que lo enuncia!, porque así nos erigimos como disidentes del cadáver; como ignorantes de la carne y aventureros del cuerpo. Porque es la alegría al aventurarnos en y desde el cuerpo lo que insufla la existencia, ¿qué cuerpo no se regocija con el roce de un cuerpo amado y escapa al aroma que evoca la pasión? ¿Qué cuerpo se libra del recuerdo casero de infancia al saborear un manjar?....
Renunciemos al cadáver, al objeto de estudio, al cuerpo como presea de una ciencia poco humana. Vivamos con la alegría de sabernos cuerpo en acción en un presente eterno destinado a morir, a ser siempre ya.
Regodéate amigo lector, compañero de andanzas y aventurero del cuerpo, con estos escritos que aspiran a desentrañar secretos, sentidos, sinsentidos, y principalmente, a denunciar el grave olvido instituido por una modernidad puritana: el cuerpo. No buscan la verdad, exploran distintas rutas de comprensión, de interpretación y significación. Pero no olvides que nuestra aspiración es dejar atrás las muletas teóricas que dan cuerpo a la vida para darle vida a un cuerpo deseoso de vivir. ¡Andemos!.